El canal Caracol emitió este domingo 8, el documental ‘Carta a una Sombra’ (Abad, Daniela).
No asombra registrar la sombra que ha caído sobre la opinión pública en torno a estas revelaciones. Pasadas ya decenas de horas, no encuentro en la prensa referencia alguna a testimonio de tal magnitud. Muestra fehaciente de lo que significa la verdad y el tamaño de las verdades por develar, desconsuela pero no sorprende confirmar que mientras por un lado se pegan los gritos a favor de verdad, justicia y reparación, por el otro se profundiza el silencio cuando verdades como ésta salen de la sombra. A Héctor Abad Gómez se le persiguió incesantemente en vida (academia, partidos políticos, iglesia, sociedad). Los mismos estamentos que rodearon de pañuelos blancos y aplausos su ataúd en otra versión de nuestra necrófila verdad social.
Bernardo Congote. Bogotá.
De la senadora Blel
El día domingo 8 de noviembre El Espectador publicó, en la sección “Alto Turmequé”, una nota en la cual estuve mencionada. Primero quiero aclarar que pertenezco al Partido Conservador y no al Partido Centro Democrático. Con base en lo anterior, no hice parte de dicha reunión (mientras la plenaria del Senado debatía el acto legislativo para la paz) y por el contrario estaba en cumplimiento con mi labor legislativa en la plenaria que se llevaba a cabo en ese momento donde la bancada conservadora decidió apoyar el Acto Legislativo para la Paz.
Nadia Blel Scaff. Bogotá.
Del concejal Venus Albeiro Silva
Me dirijo a ustedes con el ojeto de hacer una serie de precisiones al artículo “¿Quién es quién en el nuevo Concejo de Bogotá?” (El Espectador, 10-26-15):
– No solo soy dramaturgo, sino también gestor cultural, director teatral, licenciado en lingüística y literatura de la Universidad de La Sabana, especializado en alto gobierno de la ESAP y abogado de la Universidad IDEAS.
– La Fundación Chiminigagua no es mía como se afirma. Las fundaciones, como personas jurídicas que son, no tienen dueños. Si bien es cierto que fui fundador en 1985, dejé de pertenecer a la misma hace 18 años, en 1997, cuando renuncié, y desde entonces no tengo ninguna relación formal ni legal con esta. Además, no tengo nada que ver con temas relacionados con contratación, ni sanción alguna de órganos de control.
Venus Albeiro Silva. Bogotá.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com