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Suspicacias

09 de abril de 2012 - 06:00 p. m.

La entrevista de Cecilia Orozco con la abogada defensora de los derechos abortistas de una menor de edad (2012-04-08) obliga a pensar “incorrectamente” para saber por qué la nota omitió identificar a la EPS cuyo fallo condenatorio constitucional habría quedado en firme.

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Incorrectamente uno debe descartar que El Espectador o el Grupo Santo Domingo posean intereses en dicha EPS. Incorrectamente también se debe descartar que el procurador general esté involucrado en que la noticia no identifique a la EPS, ya que la entrevista le identifica como opositor (¿prevaricador?) del garantista fallo constitucional. E incorrectamente también, el lector queda obligado a inferir que la omisión acusada pueda obedecer a que la autocensura de la prensa colombiana alcanza extremos tales que les llevan a ustedes a ocultar la identidad de un acusado cuya condena constitucional nos interesa conocer al noventa y tanto por ciento de colombianos afiliados de una u otra manera a entidades que, como las EPS, están siendo tan ardua como justamente cuestionadas por estas calendas.

Bernardo Congote. Bogotá.

N. del D.: La propia Cecilia Orozco dará respuesta a sus incorrectos pensamientos en un aparte de su columna de mañana.

Pudo más el orgullo

Es impresionante y decepcionante la falta de gallardía de nuestro señor presidente. Agradeció a todos, menos a las mujeres que de verdad trabajaron, gestionaron, lucharon, arriesgaron su integridad, fueron firmes en sus convicciones, contra todo viento y marea, y lograron la libertad de estas personas. Desde una perspectiva humanitaria y apartándonos de las ideologías y del gran peligro que representan estas mujeres para el Estado, según el gobierno, el trabajo de las señoras Piedad Córdoba Y Marleny Orjuela fue el más significativo y sin llamarnos a engaños, como dice frecuentemente el presidente, sin el trabajo de estas dos mujeres esos hombres todavía estarían pudriéndose en la selva y en el futuro probablemente muertos. Cualquier observador local o extranjero que conozca de primera mano este proceso, quedaría desconcertado al escuchar los agradecimientos del presidente.

Óscar Gómez. Bogotá.

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