De ninguna manera se debe ocultar la primordial causa del colapso que actualmente se presenta en el servicio público de transporte masivo del Transmilenio en Bogotá y es porque el número de sus usuarios desbordó la capacidad de la flota de los buses articulados.
Además es muy palpable la falta absoluta de planeación: los buses rojos articulados existentes ya cumplieron los 10 años de uso y deben ser reemplazados por otros, se suspendieron importantes rutas de buses urbanos del viejo servicio mientras que el llamado Sistema Integrado de Transporte Público, más conocido como el SITP, no está funcionando completamente y carece de una buena información para su utilización. No nos explicamos por qué, en las horas pico, continuamente vemos en circulación a los buses rojos articulados con avisos de “fuera de servicio”, mientras que en los diferentes portales y estaciones se presentan alarmantes congestiones de público.
Los directivos administrativos del Transmilenio están en mora de hacer una óptima planeación de este servicio público, antes de que la situación se agrave mucho más pues los afectados, directa o indirectamente, son la mayoría de los habitantes de la principal ciudad colombiana, es decir, cerca de nueve millones de personas.
Jorge Giraldo Acevedo. Bogotá.
De papel
Soy un colombiano común y corriente, pero me da tristeza ver lo que está sucediendo en Venezuela, y que ninguna de esas grandes organizaciones mundiales llamadas OEA y ONU se pronuncian al respecto. Definitivamente esto demuestra, una vez más, que no son otra cosa que organizaciones de papel, a donde se llega, como buenos burócratas, a vivir de los impuestos que todos los ciudadanos pagamos en nuestros países para que se sienten en fastuosas oficinas para hablar babosadas, sin que les importe lo que suceda en el mundo. Es hora de que, por lo menos, se pronuncien contra lo que sucedió en “Cubazuela” en época del camarada Hugo Chávez y lo que está pasando con el heredero de dicho tristemente célebre dictador, el camarada Nicolás Maduro. ¿Hasta cuándo tenemos que aguantar la ignominia de ver como se atropella a la humanidad ante la mirada cómplice de las grandes organizaciones mundiales? Por favor, camarada Insulza, por lo menos pronúnciese en contra de la barbarie de nuestro compatriota colombiano, el camarada Nicolás Maduro.
Manuel Gutiérrez I. Bogotá.
Sin firma (errata)
El día de ayer se publicó en este espacio una carta que criticaba el editorial del pasado miércoles, pero apareció sin firma. Su autor es Néstor Miranda. Mil disculpas, a él y a ustedes.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.