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Transmilenio

22 de octubre de 2014 - 09:00 p. m.

Recuerdo cuando hace unos años circuló por primera vez Transmilenio, un sistema eficiente en temas de movilidad para los capitalinos.

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Al transcurrir los años el sistema, por su misma eficiencia, empezó a tener más usuarios, mientras que los empresarios veían a cada usuario como un símbolo ($) y no como un integrante que a largo plazo podría hacer colapsar el sistema.

Actualmente estamos viviendo la poca gestión empresarial de gerentes y de alcaldes, que ven a Transmilenio como una fuente de recaudar fondos y no como un medio masivo de transporte y una solución a la movilidad para los capitalinos.

¿Qué hubiese pasado si desde los inicios de Transmilenio sus rutas se hubiesen planeado según las necesidades de los usuarios?

Recuerdo que anteriormente al ingresar a una estación nos daban una tarjeta con un código que correspondía únicamente a esa estación y la teníamos que depositar en nuestro destino; supongo que esta información era utilizada para planear rutas efectivas sin necesidad de realizar transbordos y colapsar estaciones, pero la solución de los gerentes fue agrandar las estaciones.

Ahora, con tanta tecnología, se puede almacenar múltiple información en cosas diminutas. La tarjeta PVC que nos dan al comprar un pasaje puede almacenar hasta 128Kb, pero la información de un pasaje o recarga no es el 10% de su almacenamiento máximo; el 90% de espacio libre se puede ocupar con información personal del usuario, la ruta que realiza a diario y las horas en que utiliza el servicio, y por medio de una interfaz yo puedo obtener una estadística diaria de la ruta de los usuarios, tal cual como sacan la estadística de cuánto dinero ganaron al día, siendo más eficiente para el sistema la que propongo.

Como buenos colombianos siempre les echamos la culpa a los demás, sin antes mirar cómo depende el funcionamiento del sistema de mi comportamiento en él; no me cabe en la cabeza que si al mes los ciudadanos utilizamos el sistema como mínimo 40 veces (pasaje ida-vuelta, 20 días hábiles del mes), no podemos comprar todos esos pasajes al principio de cada mes, siendo que las empresas donde laboramos nos dan un subsidio de transporte. Pero claro, como contamos con esa plata para otras cosas y no para su objetivo principal…

Las empresas, junto con la administración distrital, deberían planear que el dinero de subsidio de transporte sea intocable y se quede en las tarjetas que tienen convenio con Transmilenio. Claro está que la unificación de tarjetas del SITP con Transmilenio debería ser inmediata y las personas que no utilizan ninguno de los sistemas podría utilizar este dinero para gasolina o para compras en general si utiliza otro medio de transporte.

La razón para escribir este artículo es motivar a los capitalinos a quejarnos menos y proponer soluciones desde los conocimientos que adquirimos en la universidad o en nuestras labores diarias.

Cristian Daza Jiménez .Bogotá.

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