Colombia, de luto por dos grandes artistas
Verdadero viernes negro, por la dramática despedida de María Isabel Murillo Samper Misi, de este mundo, al caer muerta de manera fulminante en el Teatro Colsubsidio en Bogotá, cuando agradecía a su grupo de artistas al finalizar la función de la obra 30 años de Navidad. Esta gestora cultural bogotana, de 61 años, trasegó por el teatro musical en Colombia, llegando al Lincoln Center en Broadway, con la obra: La más grande historia jamás contada. Compositora, pianista, incansable mujer de la escena, murió como quisieran muchos artistas, en las tablas haciendo lo que más amaba: el espectáculo. Varias generaciones de niños crecieron en su escuela de teatro musical, hoy en día artistas consagrados.
Otro grande de la actuación también partió: el actor caleño Humberto Arango Cataño a los 78 años, quien interpretó al gran Siminicunino Cuira, en La perla, y a Pedro de Hungría, en Los pecados de Inés de Hinojosa, además de participar en Lolita, El fiscal, Pura sangre y La mala hierba, por nombrar algunas de sus producciones en televisión. En cine: Técnicas de duelo, El taxista millonario, Ella y Armero, e infinidad de roles en el teatro y el café concierto. En su última entrevista, Arango dijo respecto a la muerte: “Le tengo miedo a que me dé miedo… Adiós, mucho gusto, ha sido un placer”. El escenario está triste, pero el show debe seguir; los colegas-amigos se van de una u otra forma, pero los artistas no mueren, trascienden con la luz de las estrellas.
Helena Manrique.
Enferma desconfianza
Son tan graves las consecuencias de la corrupción descubierta en los últimos años en la rama judicial y la conducta sospechosa del fiscal recientemente evidenciada, que ya es imposible creer no solo en quienes representan al Estado, sino en las organizaciones privadas y en las empresas más conocidas. Siempre piensa uno que mienten y engañan.
M. Cristina Quiroga, Cali.
Vergüenza internacional
¿Qué pasa en la mente de alguien que considera legítimo atacar al jugador de un equipo de fútbol contrario al propio? ¿Qué reivindicación social válida hay ahí? ¿Cómo es posible que una final para la historia, como es Boca contra River, vaya a ser recordada por la violencia? Nuestras pasiones nos siguen avergonzando.
Helena Rincón.
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