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Tres cartas sobre la laicidad del Estado

19 de mayo de 2020 - 12:00 a. m.

Sobre el Estado laico

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El tema de las incompetencias del Estado en asuntos religiosos y de las iglesias en materias civiles, la aconfesionalidad, la neutralidad y el respeto al principio de igualdad es difícil de comprender, y más de aplicar, en sociedades tradicionales, pero es preocupante que desde los más altos cargos del Estado se den actitudes abiertamente confesionales para esperar soluciones a asuntos puramente terrenales y temporales.

O. S. Mar.

Sobre el Estado laico (II)

Los países donde el Estado y la religión van de la mano, a mi modo de ver, son un verdadero desastre. No podemos permitir que dos funcionarias del Estado nos quieran meter de nuevo en el oscurantismo. Que nos respeten y acaten la Constitución. En vez de andar rezando, que hagan lo que es necesario hacer para enfrentar esta pandemia que, estoy segura, no se resuelve con rosarios. Como siempre, estas señoras nos creen unos imbéciles que pueden manejar a su capricho. Que estudien la Constitución porque, al parecer, no la conocen.

L. M.

Sobre el Estado laico (III)

¿Colombia es un país laico? Lo dudo mucho, constitucionalmente no lo es. ¿Cómo evitar que el presidente Duque manifieste sus creencias religiosas? ¿Cómo decirle que renuncie a lo que él cree, así esté equivocado?

Al igual que el presidente, algunos de sus ministros salen exhibiendo sus ídolos mudos, sordos, sus dioses que no ven, oyen ni caminan.

La libertad religiosa no impide que cada cual hable de sus creencias a otro, eso no quiere decir que esté violando el derecho a los demás.

Entonces, ¿cómo se evangeliza a la gente si nadie puede hablarle a otro? La Biblia dice, en Romanos 14, “¿cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. El problema para Colombia es que el presidente sea un idólatra.

C. B.

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