El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

“Un arqueólogo no es un cazatesoros”

11 de octubre de 2019 - 12:00 a. m.

El pasado 13 de septiembre del año en curso, El Espectador, en su sección Alto Turmequé, publicó información sobre Frederick (Fritz) H. Hanselmann, quien es arqueólogo profesional, con doctorado en arqueología y profesor e investigador de la University of Miami. Desde hace más de 15 años participa y dirige proyectos de arqueología subacuática en distintos lugares del Caribe. Particularmente codirigió un proyecto de arqueología marítima en la bahía de Cartagena de Indias, entre 2012 y 2013, bajo el liderazgo de la Universidad del Norte y con fondos de la National Geographic. Este proyecto así como los otros en los que participa han tenido, y tienen, fines exclusivamente académicos, arqueológicos y científicos. Particularmente, durante las temporadas de campo adelantadas en Colombia, tuvo la oportunidad de discutir y ofrecer cooperación tecnológica a altos funcionarios del gobierno de Juan Manuel Santos, involucrados en un eventual proyecto científico asociado con el galeón San José, buscando que desde el Estado colombiano se articulara un proyecto de cooperación multidisciplinaria e internacional, sin fines de lucro, con objetivos puramente arqueológicos y científicos, propuesta que en su momento fue desestimada por el director del ICANH. Existe una gran diferencia entre un “cazatesoros” y un arqueólogo profesional. Son dos actividades con valores, objetivos e intereses fundamentalmente opuestos. La ética profesional, que cobija a los arqueólogos profesionales y a las sociedades arqueológicas a nivel mundial, incluye el hecho de no comercializar el registro arqueológico: “Se ha reconocido desde hace mucho tiempo que la compraventa de objetos fuera del contexto arqueológico está contribuyendo a la destrucción del registro arqueológico del continente americano y de todo el mundo. La comercialización de los objetos arqueológicos —su uso como productos sujetos a explotación para disfrute o ganancia personal— redunda en la destrucción de los sitios arqueológicos y de la información contextual que es esencial para entender el registro arqueológico” (Principio de Ética Arqueológica No. 3 de la Sociedad de Arqueología Americana, SAA). El principio fundamental en una investigación arqueológica es que los artefactos se mantengan juntos para su estudio, conservación, exposición y análisis en el futuro. El patrimonio arqueológico por ningún motivo debe ser comercializado. La arqueología permite que la historia sea tangible. Debe unirnos como seres humanos para que aprendamos del pasado que todos compartimos. Es un deber que todos tenemos de cuidar nuestro patrimonio, sea terrestre o subacuático, tangible o intangible. De no ser así, ¿qué aprenderán las generaciones futuras de nuestra historia?

PUBLICIDAD

De otro lado, en esa breve nota se presenta información equivocada en torno a un proyecto oficial de la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en donde el Dr. Hanselmann hace parte del equipo científico y es uno de los cuatro codirectores del mismo. Se trata de una investigación con alto significado, no solo para México sino para toda Latinoamérica y el mundo. Se trata de un ejercicio que promueve la colaboración multidisciplinaria internacional e involucra arqueólogos, historiadores, geólogos, físicos y conservadores de México, Estados Unidos, Canadá, España, Irán, entre otros. El rol de España en este proyecto se limita solamente a haber tenido un invitado de ese país en la segunda temporada de campo por dos semanas. Esta subdirección cuenta con una trayectoria impecable de más de 40 años, reconocida por la UNESCO por su liderazgo en la investigación, preservación, capacitación, difusión y protección del patrimonio cultural subacuático en México y Latinoamérica. La participación del Dr. Hanselmann, junto con todos los demás investigadores del proyecto, está dirigida a socializar el hallazgo arqueológico, su estudio científico, su conservación y preservación, de esta parte de nuestro pasado para que el público general disfrute, aprecie y se apropie de los sitios y la historia que estamos investigando. Esperamos que este tipo de errores malintencionados y sin fundamento alguno no vuelvan a ocurrir.

Dr. Frederick H. Hanselmann. University of Miami.

Dr. Roberto Junco Sánchez. Subdirector de Arqueología Subacuática, INAH.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias