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Un costoso show

10 de abril de 2012 - 06:00 p. m.

Hoy (ayer) el periódico nos trae dos noticias aparentemente desconectadas: la contralora suspende investigaciones a personas aforadas (por obra y gracia del Consejo Superior de la Judicatura), y se revive una deuda gigante con algunos altos miembros de la rama judicial (por obra y gracia del Consejo de Estado) debido a una bonificación que habían bajado por decreto.

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Grandioso. En un sólo día nos quedamos casi sin control fiscal y les damos todavía más dinero público a quienes con tan poca gracia y tino esquilman los recursos de todos los colombianos. La justicia y el control (de todo tipo) han sido los peores damnificados de la Constitución del 91. Los mecanismos divisados y propuestos nos han llevado a esto que hoy tenemos, y que no es para nada bueno ni mejor que lo que había con la Constitución del 86. Si algo, el progreso ha sido que se democratizó la corrupción: ahora roba más gente y en más niveles.

Ni siquiera importa que en la Contraloría haya una persona con las ganas de hacer las cosas bien, o que en la Fiscalía o la Procuraduría haya quienes le quieran meter la mano a la corrupción. Los mecanismos de la justicia llevan a su propia inoperancia y los órganos de control no logran ni empezar a imponer algún tipo de orden en el alto gobierno de la Nación. Sin liderazgo moral, la justicia se ha vuelto una rueda más de este cambalache en el que el país se vende y se compra entre ‘altos dignatarios’ y ‘prestigiosos empresarios’, sin que la mayoría podamos hacer otra cosa que mirar espantados. Sólo que sí podemos hacer cosas, pero escogemos no hacerlas… podemos no elegir a los mismos ineptos al Congreso o el Gobierno, podemos usar mecanismos de presión ciudadana para vigilar nosotros mismos, podemos decidir obedecer normas y hacer otro significativo número de cosas para imponer civilidad, pero no, nos quedamos lelos mirando a los cerros orientales mientras nos cuentan noticias como las dos descritas. Mi pregunta realmente es, ¿hasta cuándo vamos a aguantar este estado de cosas? ¿cuándo vamos a hacer que esto se detenga? o ¿estamos ya tan acostumbrados y disfrutamos estos escándalos, tal como se disfruta una mala telenovela (diciendo que es mala pero viéndola en secreto), y de tal forma que ya no somos capaces, ni queremos, ni nos importa, cambiar nada?. La justicia-show, la corrupción-show, el Gobierno-show. Nada de fondo, mucho para ver en tele: una tragedia aquí, otra allá, corrupción en el norte, el sur, el oriente y… espere, también en el oriente. Somos el país más light del planeta, pagamos un costoso show y nada más.

Nelson Vanegas A., Ph.D. Profesor, Instituto de Física, Universidad de Antioquia

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