En su editorial del jueves 26 de marzo de 2015, al comentar que el presidente Santos pretendía alejar a los jueces de la política, afirmaron que: “Sin duda no hay una mejor decisión para limpiar el sistema que asegurar la independencia de los jueces”.
Ustedes tienen toda la razón. Es importante tener presente el texto exacto del presidente. Textualmente dijo: “Vamos a aprovechar la reforma constitucional de equilibrio de poderes que está a consideración del Congreso para asegurarnos de que la política no participe en la selección de magistrados y jueces”. La prueba de fuego del cumplimiento o incumplimiento del presidente respecto de este compromiso espontáneamente adquirido con todos los colombianos es si el reclutamiento de los magistrados de la Corte Constitucional que hoy son elegidos por los políticos que tienen asiento en el Senado de ternas que envía, entre otros, el propio presidente de la República, continúa igual o se cambia por uno basado en la meritocracia y la cooptación limitada. Es la única manera de, como lo quiso el presidente ese 24 de marzo, “romper, de una vez por todas, el cordón umbilical entre la política y la justicia que tanto daño ha hecho». Y tiene razón el presidente: “Esa es tal vez la mayor falencia”. Invito a El Espectador, y me encantaría que El Espectador invitara a todos los medios masivos de comunicación, a estar vigilantes respecto del cumplimiento o incumplimiento de esta promesa solemnemente formulada por el señor presidente Santos en tan buena hora. Jesús Pérez González-Rubio Constituyente de 1991.Envíe sus cartas a lector@elespectador.com