Al oído de los nuevos congresistas
Los integrantes del nuevo Congreso de la República que tomarán posesión, bajo la gravedad del juramento, el próximo 20 de julio, deberán tener en cuenta, cuando menos, lo siguiente:
Primero. Que Colombia es un Estado Constitucional que se rige por la Constitución Política de 1991, con las reformas introducidas hasta el Acto Legislativo 01 de 2018.
Segundo. Que los miembros de los cuerpos colegiados de elección popular, entre ellos los congresistas y legisladores, “representan al pueblo y deberán actuar consultando la justicia y el bien común” y, además, que son responsables políticamente “ante la sociedad y frente a sus electores” de lo que hagan o dejen de hacer (artículo 133).
Tercero. Que en su calidad de congresistas y legisladores son servidores públicos y, como tales, al entrar a ejercer el cargo, necesariamente deben jurar que cumplirán y defenderán la Constitución y las leyes, por cuanto “están al servicio del Estado y de la comunidad”. (artículos 122 y 123).
Cuarto. Que como parte de las autoridades de la república están obligados a “proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, bienes, creencias y demás derechos y libertades” y, a su vez, a asegurar “el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares” (artículo 2, inciso segundo).
Quinto. Que como servidores públicos son y serán responsables por infringir la Constitución y las leyes y por omitir o extralimitarse en sus funciones (artículo 6) y que, en dicha condición, representan directamente al pueblo, ante lo cual “deberán actuar consultando la justicia y el bien común” (artículo 133).
Sexto. Que, si luego de juramentados y posesionados cometen delitos, serán investigados y juzgados por la honorable Corte Suprema de Justicia (artículo 235-4).
Esperamos que los congresistas y legisladores que se posesionarán el próximo 20 de julio tengan en cuenta que su actuar, en condición de tales, está delimitado concreta y precisamente en la Constitución y en la ley orgánica del Congreso de la República.
Reiteramos que siempre tuvimos la razón cuando propusimos que los nuevos congresistas y legisladores realizaran un diplomado de 120 horas, repartidas así: 40 horas de derecho constitucional, 40 horas de técnica legislativa, 20 horas de ética y 20 horas de manejo del idioma castellano o español, si se prefiere.
De todas maneras, independientemente de fronteras ideológicas, les deseamos a los nuevos congresistas y legisladores que al actuar no pierdan de vista que primero está Colombia, nuestra patria, la paz, la democracia y la convivencia.
Rafael Aguja Sanabria.
Fe de erratas
En la edición impresa del jueves 5 de julio de El Espectador fue publicada la columna “México clama por el cambio”, que fue erróneamente acreditada a la columnista Arlene B. Tickner. El texto correspondía a otro de nuestros columnistas.
Ofrecemos disculpas a nuestros lectores y la autora por el error, y por ello publicamos en la edición de hoy la columna correspondiente, titulada “Apuesta por un nuevo país”.
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