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Una gran desilusión

24 de abril de 2018 - 01:30 a. m.

Algunos periodistas de la radio sufrieron una gran desilusión porque en el debate realizado el 19 de abril en las horas de la noche, con la participación de los candidatos a la Presidencia de la República, reinó la calma y la profundidad que deben predominar en este tipo de intervenciones; se caracterizó por el orden, la metodología, la altura de las preguntas elaboradas por expertos y las respuestas prudentes acordes con la experiencia y el conocimiento que deben distinguir a cada uno de los aspirantes al solio de Bolívar.

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El ambiente imperante distó mucho de quienes están a la caza de la mentira, la calumnia, las malas maneras y el tono de voz, para de ello crear en el electorado posiciones extremas que nada contribuyen a la calma que debe imperar en Colombia en esta etapa electoral. Ante la aparición de una cuña publicitaria a favor de uno de los candidatos, prohibida por la Corte Electoral, cuya norma es de exacto cumplimiento, algunos comunicadores llegaron al punto de preguntar: “¿Por qué los otros candidatos no pagan la multa y violan las reglas de juego establecidas por la Corte Electoral?”. En otras palabras, es decir, asumir el costo de pasarte un semáforo en rojo; pásalo, eso no importa.

Los oyentes esperábamos comentarios sobre la calidad de las respuestas desarrolladas con juicio por los candidatos y valorarlas desde el punto de vista de su factibilidad y la coherencia con el pensamiento y la tendencia de cada uno de ellos; eso es lo que esperamos en esta época preelectoral, donde deben desaparecer los conatos de conflicto y centrarnos en la valoración de cada uno de los programas de los candidatos. Esta es la verdadera función del profesional de la comunicación, ya sea en el campo político, en el campo deportivo o en el campo social.

Es hora de tomar en serio la responsabilidad y la calidad de las personas que con el poder de la palabra o las letras influyen sobre una población respetable como es la colombiana. No podemos seguir pescando peloteras, sino, por el contrario, destacar lo bueno que nos pasa cuando ello ocurre.

Con el respeto que ustedes merecen, los invito a hacer una seria reflexión sobre el particular y destacar a los más calificados periodistas por su conocimiento de los problemas nacionales y sus valiosos conceptos, y no por ser quienes están armando incendios donde no los hay, su equilibrio y su imparcialidad. Estos momentos que está viviendo nuestra patria es algo que merecemos quienes la queremos y la respetamos.

Marco Fidel Rocha Rodríguez.

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