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Una penosa comparación

02 de mayo de 2012 - 06:00 p. m.

Para los que conocemos a Romeo Langlois resultan incómodas algunas de las afirmaciones y comparaciones que han venido surgiendo desde medios reconocidos por su cercanía a las apuestas políticas de las Farc-Ep, en relación con su trabajo en Colombia.

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En la nota escrita por Dick Emanuelson en Anncol se desconocen por completo las realizaciones que sobre diferentes problemáticas del conflicto armado colombiano ha producido el corresponsal francés, trabajos que han abordado, desde el pensamiento crítico, temas como la minería en Colombia, los mal llamados falsos positivos o la autonomía de las comunidades indígenas, entre otros. En la nota, Emanuelson llega al punto de señalar a Romeo como un violador del DIH, equiparándolo con el ejército colombiano y su conocida estrategia de utilizar a la población civil como escudo en medio del conflicto. Más allá de una posible discusión acerca de quién ha utilizado más o menos esta estrategia en medio de esta guerra o quién realiza más o menos violaciones al DIH, lo que vale la pena anotar es el trabajo que desarrolla Langlois en Colombia, él es corresponsal de guerra. Esta figura, que por fortuna aún existe, nos ha permitido a buena parte de la sociedad civil conocer no sólo la versión del Estado, o la versión de los “guerrilleros camarógrafos”, de los que habla el autor de la nota, sino otra mirada, otro enfoque, versiones siempre mediadas de manera consciente desde la subjetividad del que las hace, en el caso de Romeo como se hace explícito en sus trabajos, desde un periodismo que pone en práctica el pensamiento crítico.

Romeo, como han señalado desde la institucionalidad diferentes personalidades, realiza un trabajo independiente. Dibujar a Romeo Langlois como un periodista ingenuo que el ejército manipula para meterlo en un “filme de acción” no ayuda a la solución de esta situación, mucho menos compararlo con periodistas de la “ultraderecha” como Salud Hernández o con la subdirectora de redacción judicial de El Tiempo. A Romeo le ha costado el sudor de su frente posicionar temas como el de los mal llamados falsos positivos en la televisión francesa. Y le ha costado trabajo precisamente por no pertenecer a esta élite del periodismo criticada por Anncol. La mayoría de sus realizaciones no han tenido hasta el momento la difusión que merecen. Para información del que escribe esta nota en Anncol, a Romeo lo conocen en Colombia organizaciones de base de larga trayectoria en el país.

Los que están preocupados por la situación de Romeo aún esperan un comunicado oficial de las Farc-Ep. Esperamos que las diferentes versiones que han venido surgiendo en torno a su situación no sean las que la dirigencia de este grupo adopte a la hora de pronunciarse.

Ricardo Cubides, Bogotá

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