Se está hablando de instaurar una ley que le haga una reforma a la manera inequitativa y amañada del ejercicio de los congresistas de Colombia. Con estos puntos que aquí se exponen, podríamos confiar y creer que el grupo de personas que se sientan en sus curules para legislar puedan por fin alcanzar un grado de respeto y de dignidad frente a la teórica equidad constitucional del país:
1. El congresista será asalariado solamente durante su mandato. Y no tendrá jubilación proveniente solamente del mandato.
2. El congresista contribuirá a la Seguridad Social. Todo el mundo (pasado, presente y futuro) actualmente en el fondo de jubilación del Congreso pasará al régimen vigente de la seguridad social inmediatamente.
3. El congresista participará de los beneficios dentro del régimen de la seguridad social exactamente como los demás ciudadanos. El fondo de jubilación no puede ser usado para ninguna otra finalidad.
4. El congresista debe pagar su plan de jubilación, como todos los colombianos.
5. El congresista dejará de votar por su propio aumento de salario.
6. El congresista dejará su seguro actual de salud y participará del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos colombianos.
7. El congresista debe igualmente cumplir las mismas leyes que el resto de los colombianos.
Servir en el Congreso es un honor, no una carrera. Los congresistas deben cumplir sus mandatos (no más de dos legislaturas); después continuar con sus carreras profesionales.
Wilson García. Bogotá.
Panfletos
La lectura de los destacados informes en El Espectador, especialmente en las últimas ediciones, nos dan las bases para afirmar que la justicia sí está cumpliendo y que en el caso del excomisionado de Paz no hay persecución. Un fugitivo nunca tendrá buenos argumentos, excelentes razones y mucho menos lógicas condiciones para descalificar la justicia y mucho menos para exponer un catálogo sobre comportamiento político en general y mucho menos en contra del actual presidente. Luis Carlos Restrepo y María del Pilar Hurtado, asilada en Panamá, se constituyeron, con sus decisiones de darle la espalda a la justicia, en los peores tránsfugas de la historia política colombiana. El planteamiento de este profesional, además de inicuo, debido a que él tiene pleno conocimiento de lo que es malo pero persiste y se deleita en hacerlo, es un mal ejemplo para las futuras generaciones. Los diversos escritos de Luis Carlos Restrepo, en lugar de calificarse como catálogos, es mejor calificarlos como los peores panfletos escritos por un prófugo de la justicia, en contra del gobernante de turno y la justicia en general de Colombia.
Jorge Giraldo A. Santa Marta.