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Urgencias asfixiadas

23 de marzo de 2020 - 12:00 a. m.

La urgencia del momento es propender por salvar vidas y no se ha focalizado la atención en ello.

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Es de público conocimiento que nuestro sistema de salud es ultra deficiente. Urge volverlo una tabla de salvación.

Nuestros mandatarios (gobierno central y el local) iniciaron la vigencia fiscal con unas partidas y apropiaciones que buscaban solucionar los problemas del momento. Un momento diferente a éste. Un contexto en el que la vida de todos no estaba en juego. El problema de salud pública hace unos meses, era un asunto de desfalco crónico, que se atendía desde la individualidad: vía tutela.

Hoy, todos los colombianos sentimos sobre el hombro la respiración de un ente como extraplanetario, que quiere apropiase de nuestras vidas y nos preguntamos: ¿para qué servirán las obras de infraestructura, si con nuestro sistema de salud nos puede ir muy mal?

Nosotros seremos socavados porque no tenemos un sistema de salud medianamente fortalecido. Nuestros médicos y enfermeras ni siquiera disponen de la protección debida.

Lo urgente e importante, en este momento para el país, es contar con disponibilidad de recursos y medios idóneos para salvar vidas. Es una prioridad que está por encima de las obras de infraestructura: Señor presidente, señora alcaldesa de Bogotá, señores gobernadores y alcaldes.

Los recursos para potenciar el sistema de salud los hay: Sólo se requiere, en razón al imprevisto incontenible, un cambio en el destino de las apropiaciones presupuestales. Hemos vivido sin esas obras, pero no viviremos sin un sistema de salud.

Un ejemplo de una obra a sustituir: el tren de occidente, por cierto cuestionada. La harán los chinos. Ellos bien saben a qué nos enfrentamos. Pero, además, ellos tienen la posibilidad de solventarnos equipo médico y quirúrgico, trajes anti fluidos, tapabocas, servicios médicos. Otra la obra: de la calle 68, a título de ejemplo.

En fin, necesitamos ser creativos y recursivos. El lavado de manos no es suficiente, menos cuando las personas confinadas en Bogotá por cuatro días salieron de puente. Los colombianos viajaron a vacacionar a Europa entre el coronavirus y ahora se les dio entrada para que compartan lo que recogieron y sin cuarentena. ¡Qué irresponsabilidad!

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El COVID-19 cambió radicalmente las condiciones de vida, las prioridades. Puso la vida por encima de toda consideración y nuestros gobernantes no lo han asimilado. Están aletargados. Siguen pensando igual, como si estuviesen frente a una lluvia pasajera. Sarita Fonseca.

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