Revuelo nacional ha causado el nombramiento de Adriana Córdoba como veedora distrital de Bogotá, por parte del alcalde Gustavo Petro.
Adriana tiene luz propia, es politológa de la Universidad Nacional y el hecho de que sea la esposa del dos veces exalcalde de Bogotá y dos veces excandidato presidencial Antanas Mockus no la hace ni mejor ni peor. Ya le cayeron sus opositores por haberse casado en un circo, encima de un elefante. Aunque Bogotá es un ciudad ‘elefante blanco’, porque hace más de ocho años que es ingobernable, esto no tiene nada que ver con la parte personal de sus gobernantes. El exalcalde Paul Bromberg, quien era el más firme candidato, está que arde de la ira por el intempestivo cambio de Petro. La Veeduría es un ente independiente de la administración y lo menos que podemos es desearle buena suerte a la nueva funcionaria en su gestión pública.
Helena Manrique Romero. Bogotá.
Ninguna persecución
La infame realidad del país, vivida durante el gobierno del expresidente Uribe, nos ha demostrado carruseles, entuertos, crímenes y defraudaciones. Uribistas y exfuncionarios se encuentran en las cárceles y algunos de suma importancia, como el exsecretario general de la Presidencia Bernardo Moreno, en el “exilio”; la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado y huyendo de la justicia Luis Carlos Restrepo. Nótese que cada uno de estos pertenece a la alta esfera del expresidente Uribe, el cual con su habilidad de sofista que lo caracteriza ha inventado que lo que hay en contra es una persecución política. Absolutamente salido de la realidad comprobada en estrados judiciales por una justicia, que no siendo pronta, ha actuado con seriedad y objetividad en los distintos casos judiciales de la época de la seguridad democrática. Inadmisible la perversa tesis contradictoria de lo evidente. En el caso particular de la desmovilización del bloque guerrillero Cacica la Gaitana, convertida en su momento en éxito de la seguridad democrática, hay suficientes elementos de juicio para decir que fue una desmovilización arreglada. Restrepo aclaró que tuvo el aval del comandante del Ejército Mario Montoya. Hay confesiones de participantes, como el exjefe de cuadrillas, alias Biófilo, y otros que aseguran la falsedad de dicha desmovilización. Preocupante la actuación, ante el mundo y la justicia colombiana, del excomisionado Restrepo, por no enfrentar la justicia de su país, donde existen garantías procesales suficientes.
Ómar Muriel. Medellín.