El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

¿Y de la Cinco Mil qué?

13 de mayo de 2014 - 10:16 p. m.

Ya vamos en el tercer aplazamiento de las obras y nada. Con bombos y platillos, Vargas Lleras prometió en febrero del año anterior que el Acueducto de la Cinco Mil para el Socorro estaría terminado en quince meses, o sea que este mes de mayo ya deberíamos tener el acueducto inaugurado y en funcionamiento. ¿Será que van a esperar a ganar las elecciones para construirlo? Esto huele mal.

PUBLICIDAD

Al paso que vamos, sospecho que en otros 50 años aún no tendremos acueducto, porque cada día que la Veeduría Ciudadana reclama, le llueven “razones” por las cuales no hay obra en ejecución. Salta a la vista la negligencia y pereza en los funcionarios del Ministerio de Aguas.

Como este es un país donde si no hay “paro” no “paran bolas”, invito a la administración municipal a que se convoque uno (pacífico y sin piedra…) a ver si se compadece el Gobierno “centralista”. Falta ver que el día menos pensado requieran los dineros destinados y nos dejen “mirando un chispero”, como hasta la fecha… Hoy, en este caso, dejemos tanta humildad y tanta sumisión a un lado, o no tendremos agüita nunca…

Fabio A. Ribero Uribe. Socorro.

¿Asesor espiritual?

María Elvira Samper, en su excelente columna del domingo pasado, cuando mencionó el cargo de asesor espiritual de una campaña presidencial, con toda la razón colocó entre paréntesis tres signos de interrogación.

Sería muy interesante saber cuál es el perfil del mencionado cargo, si se necesitan conocimientos de teología, metafísica, latín, libros sagrados y técnicas de predicación, entre otros.

También, si para desempeñar ese cargo se deben tener unas facultades que le permitan a quien lo ejerce generar en los funcionarios y en el candidato de dicha campaña, a través de ejercicios lúdicos, solaz, esparcimiento, placidez y regocijo en el espíritu.

O, por el contrario, como los hechos lo indican, tener habilidades para convertir el partido al cual pertenece la campaña de marras en el “Centro Demoníaco”, como lo denomina el columnista Ramiro Bejarano.

Armando Riveira Molinares. Barranquilla.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias