Es bastante aterradora la situación que está viviendo la humanidad en general, al no encontrar un camino seguro que concite a la tranquilidad de todos aquellos que teniendo hijos no ven en las actuales condiciones sociales un buen futuro para ellos ni para sus descendencias.
Lo peor de todo esto es que, ante la desunión de las sociedades, muchos de los grandes poderes económicos, representados en movimientos políticos de extrema derecha y religiosos, estén haciendo hasta lo imposible para hacerse a las administraciones gubernamentales en todas partes del planeta, haciendo retroceder a la humanidad hasta grados de atraso social solo vistos hace muchos siglos, provocando una extraña sensación de pesimismo y terror generalizado.
Lo extraño de toda esta situación es que esos mismos grandes poderes económicos no estén viendo en esta sensación de pesimismo y dejadez los síntomas de un grave deterioro del planeta y de la propia humanidad, en donde están llegando a encumbrarse en los puestos y cargos de poder, a pesar de ser muy palpable y de estar viendo fácilmente que todo está tendiendo a un deterioro y a una destrucción irreversible, refrendado por un reciente estudio de científicos y especialistas hecho público hace pocos días por la ONU, en donde su poder será inicuo para todos, e inocuo para el mismísimo poder que están llegando a detentar.
Esta situación es muy parecida a la reacción de un loco que llega a apropiarse de todo lo que lo hace feliz y, como gran solución a tanto poder acumulado, decide ponerse a jugar a la ruleta rusa hasta que se le detona el disparo en la sien.
Lo más contradictorio de todo lo que nos está pasando es que varios de los dueños de muchos de los actuales grandes negocios mundiales, siendo conscientes de los terribles hechos y cuando parecieran estar en contra, y que a la par hacen parte de los grandes multimillonarios, y a la vez son padres de muchos hijos, no estén al mismo tiempo recurriendo a movilizar y a incitar a todas las sociedades de nuestro sufrido planeta Tierra, en pleno proceso de destrucción irreversible, utilizando sus grandes recursos para que estas, las sociedades, se rebelen en contra de esas minorías, representadas en esos partidos políticos, iglesias y personajes perniciosos que a la larga, y a la corta, están atentando contra los únicos signos sustentados de vida del universo conocido, ayudando con su indiferencia, o inacción, a la fatal destrucción total.
Octavio Cruz González.
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