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El desafío es cómo conectar a la ciudadanía con la paz

17 de octubre de 2021 - 11:59 p. m.

Un logro que ha tenido el Acuerdo de Paz ha sido el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, integrado por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV), la Jurisdicción Especial de Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).

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Hoy, a cinco años del Acuerdo, se encuentran avances significativos no solo en la consolidación de equipos de profesionales en región, sino también en la esperanza que el sistema les ha dado a quienes sobrevivieron al conflicto armado, por el hecho de ser convocados, escuchados, buscados, de verlos y reconocerlos como uno de los motivos para insistir en la paz.

Informes documentados por la JEP permiten a la ciudadanía contemplar las bases de un camino para la reparación de los sobrevivientes, informes algo lentos, sin embargo, porque la paz, hay que decirlo, se consigue de forma lenta y para eso se necesita tiempo, incluso más del pactado.

Que la JEP reconozca que en efecto el medio ambiente ha sido una víctima silenciosa del conflicto armado marca un camino a favor del nuevo paradigma de los derechos humanos: concebir que esto no se trata solo de seres humanos, sino de la naturaleza misma.

Junto a esto, lo simbólico que ha sido no solamente ver militares de alto rango en la JEP, sino que ellos mismos pidieron ser tratados desde este espacio y no ante tribunales militares, adonde algunos los quisieron llevar.

Los informes hasta ahora construidos por la CEV logran darles un gran valor a las narrativas, las voces y en particular al valor de la verdad, y ponen a disposición del país nuevas discusiones en el marco de contrastar el valor de la verdad con lo que le habían contado u ocultado al país durante tantos años.

Junto a estas, la UBPD, que, aunque no suena tanto como las otras, tiene una labor titánica: buscar a más de 100.000 personas desaparecidas en el marco del conflicto armado, labor a largo plazo que necesita ser rodeada urgentemente por la institucionalidad y, sobre todo, por la comunidad en general.

En los últimos meses han sonado mucho los pronunciamientos de Mancuso y el señor Uribe. Este último, aunque diga otra cosa, con el hecho de haber dialogado con el padre De Roux le ha dado un reconocimiento claro de legitimidad a algo a lo que él siempre se opuso: el Acuerdo de Paz. Así mismo, la JEP ha logrado avances significativos en lograr que las Farc reconozcan la práctica del secuestro ante los sobrevivientes, como también dar una cifra más real de la crueldad de los mal llamados “falsos positivos”, por mencionar algunos últimos logros que caben en una figura de grandes hitos que podrían llamar la atención del ciudadano común. La UBPD, por ejemplo, hace unos meses reencontró a una desaparecida viva con su familia, que llevaba buscándola desde hace 20 años. También se adelantan planes y pactos de búsqueda en las diferentes regiones del país.

Por esto, el desafío es que el sistema, la institucionalidad y los medios de comunicación asuman el reto de conectar a la sociedad con los avances, pendientes o vacíos que hasta el momento han tenido quienes integran el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, los cuales necesitan resonar en el diálogo social, en el diario vivir de la ciudadanía, en especial en aquellos que no tienen cómo acceder a internet o no están conectados con el tema, vitales para tener una ciudadanía más crítica y objetiva a la hora de entender la paz.

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* Psicólogo, magíster en Paz, Desarrollo y Resolución de Conflictos. Defensor de DD. HH.

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