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Lo que vi

15 de febrero de 2010 - 10:17 p. m.

Tenía esperanzas de ver un buen juego entre Nacional y Cali. La razón era sencilla: cuando se junta un grupo de jugadores talentosos, uno supone que se verá un cotejo de excelente nivel. Porque Giovanni Moreno junto a Stalin Motta y Michael Ortega al lado de John Charria, bien podrían generar un fútbol de alto vuelo.

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Pero no resultó así, porque Ortega se lesionó muy temprano y dejó al Cali sin jugador desequilibrante. Charria, que debió aprovechar la circunstancia para hacerse dueño del plan de juego, lució como siempre indolente, pasivo, parece de aquellos jugadores a quienes les da lo mismo ganar o perder, que sólo cumplen con obediencia una semana de entrenamiento y a cobrar el salario.

Así el panorama, Cali no daba para más, hablo en creación de juego ofensivo, aunque las dos expulsiones quizá sirvan para enmascarar un flojísima presentación.

En Nacional mucho se demoraron Moreno y Motta para ubicar una jugada asociada, hasta que por fin el magistral pase del paisa le permitió al bogotano romper el cero a cero. Después, con el Cali ya entregado, Moreno liquidó con un zurdazo inalcanzable para Juan Castillo. Es claro que la pareja es la productora de juego. Ambos tienen claridad para moverse en el campo y uno de ellos, Moreno, es dueño de un excelente control de balón.

El equipo, como lo reconoció el técnico Cabrero, no ofrece lo que su gente espera, pero por lo pronto ganar era el primer paso hacia aquello de jugar bien, con orden y si se quiere bonito.

Quería ver si el Júnior había superado el trauma que resultó el caso de Adrián Berbia, pero no. Didier Muñoz, como cualquier arquero, se equivocó y regaló la primera anotación del Tolima, generando nuevas especulaciones sobre quién debe ser el titular en los tiburones. Al final los junioristas se fueron a buscar el empate y lo consiguieron con justicia.

Se fue un maestro

José Ricardo de León dejó huella profunda en el fútbol colombiano. Llegó en 1981 a dirigir al Tolima y de allí se marchó cuando un dirigente le quiso imponer a un jugador en la titular. Eso se llama dignidad y seriedad. Enseñó un sistema donde había necesidad de presionar a quien tuviera el balón en cualquier lugar del campo. Después Luis Cubilla lo aplicó en Nacional y Juan Martín Mujica y Esteban Gesto lo mantuvieron en el mismo Tolima.

De León había sido jugador del América en la época de El Dorado, en 1951, y jugó 17 partidos oficiales en Colombia. Fue estudioso, ganador con su sistema en Uruguay y México, aunque encontró resistencia al principio por sus ideas revolucionarias. Después fue añorado por los mismos jugadores. Francisco Maturana da fe constante de la sabiduría de este maestro que se fue. Paz en su tumba.

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