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Lo que vi…

07 de noviembre de 2010 - 08:47 p. m.

Difícil de entender como un equipo, cualquiera que sea del campeonato, tenga tantas dificultades para alcanzar el 50% de los puntos, porcentaje que no resulta la expresión de máximo rendimiento.

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Sin embargo, por ejemplo Millonarios y América escasamente podrán llegar al 46% si ganan en su último juego, pues quedarían con 25 puntos, cifra que por supuesto no parece les alcance para llegar a las semifinales.

Cada vez que comienza un torneo, los equipos y sus técnicos establecen metas: salvarse del descenso, mejorar lo que llaman el promedio, llegar a la Copa Sudamericana o ser campeones, porque respuestas de cajón como “venimos a trabajar” ya no valen, pues para eso les pagan a los profesionales, para que trabajen como mínimo y ganen títulos o prestigio. Algunos equipos con ubicarse en mitad de la tabla se pueden dar por bien servidos, como podría ser el caso del Chicó. Otros, con dirigentes negociantes, aspiran a poder transferir a un jugador para salvar la temporada y compensar las bajas taquillas. A esta altura, faltando una jornada, cada equipo puede mirarse en el espejo y saber si llegó a las metas preestablecidas.

En los juegos del sábado, nuevamente Santa Fe reconfirmó la ineficacia de sus delanteros. Rodas, Salazar, Valencia y Nazarit fueron puestos en Tunja y nada de nada. Se esperaba de Nazarit seguridad y eficacia en el cobro de tiros libres y no solamente dispuso al menos de tres, sino que se fue en blanco. Decir que el regreso de Ómar Pérez es fundamental a la línea titular no es ningún descubrimiento, pero ahora sin jugar es cuando más se reconoce la importancia de Sergio Otálvaro, el lateral derecho que le da salida al equipo, pasa con claridad a zona de ataque y genera peligro con sus arranques. Faltando Pérez y Otálvaro y ante la inoperancia de los de adelante, Santa Fe sufre mucho para mantenerse arriba. La diferencia de los delanteros santafereños con los del Once Caldas está en que entre Dayro Moreno y Fernando Uribe totalizan 20 goles. Ante el América, Uribe —con tres goles— disimuló la ausencia de Dayro Moreno.

En Bogotá, Millos pudo haber ganado, aunque los tolimenses con una formación en la que Chará y Perlaza se acoplaron a los suplentes, dieron pelea. Me llamó la atención el regreso de Óscar Julián Ruiz. Lo vi más acucioso, mostrando muchas tarjetas amarillas, incluyendo a un suplente del local, discutiendo con el técnico Torres, perdonando un codazo de estrada a un contrario y sancionando bien el penalti.

El regreso de Juan Carlos Henao, aplaudido por sus intervenciones del primer tiempo, y el de Álex Díaz, en Millos, fueron las notas destacadas, aunque los tres goles de Uribe taparon cualquier trabajo individual.

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