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Los márgenes de intermediación

13 de junio de 2009 - 01:53 a. m.

El sistema bancario colombiano tiene ganancias muy superiores al resto de actividades en el país. Los riesgos se trasladan a los deudores, que tienen que afrontar elevadas tasas de interés.

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La baja de la tasa de interés de referencia del Banco de la República en cinco puntos porcentuales se manifestó así de inmediato en las tasas de captación y no ha afectado en más de dos puntos la de la colocación. Aun más grave, no ha tenido ningún efecto sobre el volumen del crédito. El crecimiento de las colocaciones bancarias se redujo de 18% a 11% en seis meses.

Este comportamiento ha sido constante desde la creación del banco central autónomo y no ha tenido soluciones. El sistema colombiano opera con los márgenes más altos del mundo y genera ganancias y rentabilidades muy superiores al resto de actividades. El debate quedó inconcluso, en parte porque se atribuía a un resultado normal del mercado y aparecía como algo inevitable.

Sin duda, el sistema bancario dispone de poderes que le permiten actuar sobre la tasa de interés para obtener la máxima ganancia. Así, por las circunstancias actuales de incertidumbre y alto riesgo, los bancos proceden a eludir el riesgo elevando la tasa de interés y reduciendo el crédito. El peso se traslada a los usuarios, incumpliendo la función central de prestar los recursos que captan del público.

Ciertamente, el sector financiero dispone de condiciones favorables con respecto a los países desarrollados. Sin embargo, el blindaje no proviene de los fundamentos de la economía, sino del poder monopólico. Los bancos colombianos no están expuestos a la competencia en que una pequeña pérdida se traga el capital; en muchos casos las utilidades anuales corresponden a la mitad del capital bancario. Lo que no se hace suficientemente explícito es que los riesgos se trasladan a los deudores, que tienen que afrontar elevadas tasas de interés que impiden la prosperidad de los negocios. No es necesario profundizar mucho para advertir que las tasas de interés de 30% son la principal causa de la elevada mortalidad de las microempresas.>

La confluencia del criterio de inflación objetivo y el poder monopólico resulta totalmente perturbadora. Cuando el Banco de la República eleva la tasa de interés, la actividad productiva desciende, aumentando el riesgo de las operaciones financieras, y cuando la economía cae, los bancos contraen el crédito y la recesión se acentúa. La política monetaria se convierte en una fuente permanente de freno a la producción y aumento del desempleo. No es casual que durante la vigencia del Banco de la República autónomo la economía haya experimentado la menor tasa de crecimiento del último siglo y la mayor tasa de desempleo.

En los últimos días el Gobierno ha tratado de moderar las anomalías mediante subsidios para reducir las tasas de interés de algunos sectores, como la vivienda y los automóviles. Pero los subsidios, al igual que los impuestos, se reparten entre los que ofrecen y reciben los bienes y los servicios. Parte de los beneficios se la apropian los bancos, que quedan en posición de ampliar los volúmenes del crédito sin reducir los márgenes bancarios, incluso incrementándolos. En abierta contradicción con la Constitución, los ingresos fiscales se destinan a subvencionar el sector de mayor rentabilidad de la economía.

La liberación financiera constituye la mejor ilustración del incumplimiento del principio de que el lucro individual y la competencia conducen a la mejor solución para la sociedad. Las acciones para elevar los márgenes bancarios frenan la producción y el empleo y trasladan el riesgo de la operación bancaria al sector productivo y, en un mayor grado, a las pequeñas empresas, que generan los mayores volúmenes de empleo. Los riesgos naturales de la actividad bancaria pasan a cuenta de la producción, el empleo y a los contribuyentes.

Frente a esta realidad, progresivamente se ha venido abriendo camino la regulación severa del sector. Colombia no es la excepción. La crisis del sistema financiero de vivienda llevó a la intervención por parte de la Corte Constitucional y establecer como tasa de interés máxima de la UVR la menor del mercado. En el Congreso cursa un proyecto de ley para otorgarle mayor discrecionalidad al Gobierno para fijar la tasa de usura. En el mismo orden de ideas, en la actualidad se plantea estipular un tope máximo para la tasa de interés de los préstamos que consulte con una rentabilidad normal y comparable con las del resto del mundo. Así de simple.

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