Claro que una cosa es cuando el técnico que hace las convocatorias es el titular y el encargado de llevar a cabo un proceso y lograr una identidad, y otra cosa es cuando se trata de un provisional o interino que simplemente llama y juega y no piensa en un futuro sino en un presente dada su misma condición de tapahuecos. Ese es el caso de Arturo Reyes, el conductor colombiano.
Muchos aplaudieron las convocatorias de Reyes para los partidos de septiembre y los dos próximos contra Estados Unidos y Costa Rica. Sí, había caras nuevas, pero ¿tuvieron el tiempo necesario en cancha para demostrar su valía? No se trata de llamar por llamar, se trata de darles oportunidad más allá de diez o quince minutos a los que tuvieron acceso en la primera experiencia.
Un ejemplo claro, así lluevan rayos y centellas, es la posición de los atacantes. En esta convocatoria estuvo ausente el mejor delantero internacional del momento: Rafael Santos Borré. Y siguen estando Radamel Falcao García y Carlos Bacca, quienes pasan por una mala fase en sus respectivos torneos en Francia y España. No se trata de dudar de ellos, pero sería muy bueno saber cómo reaccionan Morelos, Santos Borré o Borja, por poner tan solo tres nombres, cuando tienen desde atrás a Quintero y James surtiendo balones.
Todos saben lo que brinda David Ospina, pero sería muy bueno conocer el rendimiento de un Camilo Vargas, brillante en el torneo doméstico, o de Montero cuando los paran en el arco colombiano en un juego internacional. Para eso son los amistosos, para probar, para darles oportunidad a los nuevos, no simplemente para llevarlos a “integrarse y ver cómo se comportan los mayores”.
Estados Unidos y Costa Rica son rivales superiores a los que se tuvieron en septiembre. Son una buena oportunidad para ver la nueva sangre. Llevarlos a jugar 15 minuticos no deja nada claro, no sirve.