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Los nuevos

Existen variadas interpretaciones de la manera en que deben ser aprovechadas las convocatorias para los partidos amistosos, como los que tiene la selección de Colombia en este semestre. Algunos piensan que es una manera de ajustar líneas, poner en escena un funcionamiento colectivo, ir creando los dispositivos tácticos de cara al futuro. Esos son los que no improvisan, siguen con los mismos jugadores, montan las mismas alineaciones. Y la otra versión es la que indica que debe existir una idea innovadora en el llamado, en las ideas tácticas, en la ejecución de los planes de juego. Ellos creen que para eso son los amistosos: para probar futbolistas.

07 de octubre de 2018 - 06:50 a. m.
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Claro que una cosa es cuando el técnico que hace las convocatorias es el titular y el encargado de llevar a cabo un proceso y lograr una identidad, y otra cosa es cuando se trata de un provisional o interino que simplemente llama y juega y no piensa en un futuro sino en un presente dada su misma condición de tapahuecos. Ese es el caso de Arturo Reyes, el conductor colombiano.

Muchos aplaudieron las convocatorias de Reyes para los partidos de septiembre y los dos próximos contra Estados Unidos y Costa Rica. Sí, había caras nuevas, pero ¿tuvieron el tiempo necesario en cancha para demostrar su valía? No se trata de llamar por llamar, se trata de darles oportunidad más allá de diez o quince minutos a los que tuvieron acceso en la primera experiencia.

Un ejemplo claro, así lluevan rayos y centellas, es la posición de los atacantes. En esta convocatoria estuvo ausente el mejor delantero internacional del momento: Rafael Santos Borré. Y siguen estando Radamel Falcao García y Carlos Bacca, quienes pasan por una mala fase en sus respectivos torneos en Francia y España. No se trata de dudar de ellos, pero sería muy bueno saber cómo reaccionan Morelos, Santos Borré o Borja, por poner tan solo tres nombres, cuando tienen desde atrás a Quintero y James surtiendo balones.

Todos saben lo que brinda David Ospina, pero sería muy bueno conocer el rendimiento de un Camilo Vargas, brillante en el torneo doméstico, o de Montero cuando los paran en el arco colombiano en un juego internacional. Para eso son los amistosos, para probar, para darles oportunidad a los nuevos, no simplemente para llevarlos a “integrarse y ver cómo se comportan los mayores”.

Estados Unidos y Costa Rica son rivales superiores a los que se tuvieron en septiembre. Son una buena oportunidad para ver la nueva sangre. Llevarlos a jugar 15 minuticos no deja nada claro, no sirve.

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