Hasta el momento (teniendo en cuenta que muchos más documentos están por venir) la región no ha recibido mucha atención, de acuerdo con la última filtración de archivos secretos realizada por Wikileaks. Lo último que necesitan ahora las relaciones interamericanas es un golpe a la confianza mutua.
Por supuesto, para la diplomacia de EE.UU., enfocada en el liderazgo y la influencia en el mundo, las últimas filtraciones son un revés. Como si el gobierno de Obama no necesitara ningún otro problema, ahora tendrá que controlar los daños considerables, especialmente en zonas conflictivas sensibles como Afganistán, Yemen y Pakistán.
No es que lo revelado fuera una sorpresa (por ejemplo, sabíamos que era difícil llegar a que otros países aceptaran a detenidos de Guantánamo), pero la posibilidad de que se continúe filtrando más información socava la confianza y hace más difícil para los EE.UU. llevar a cabo sus objetivos en política exterior. Otros gobiernos ahora serán más reacios a compartir juicios francos con sus homólogos estadounidenses, un hecho que golpea directo al corazón de la diplomacia.
Curiosamente, mientras que el efecto global de las relaciones de EE.UU. con América Latina será negativo, de acuerdo con lo que se conoce hasta ahora, los cables filtrados por lo menos deben ayudar a descartar la teoría de que EE.UU. estuvo involucrado en el golpe de Estado en Honduras (junio de 2009), o que el Departamento de Estado apoyó al gobierno de facto. Es reconfortante que las recientes revelaciones demuestran que el embajador de EE.UU., Hugo Llorens, fue muy crítico y calificó la situación de anticonstitucional.
Otro asunto de los informes que podría, al menos indirectamente, afectar las relaciones de EE.UU. con América Latina tiene que ver con el interés generalizado de un buen número de países de Medio Oriente que parecen favorecer una acción militar por parte de EE.UU. contra Irán. Mientras que las posiciones de EE.UU. y Europa sobre el tema son bien conocidas, los cables han dejado claro que Egipto, Arabia Saudita y otros estados del vecindario están preocupados por las intenciones nucleares del primer ministro iraní, Mahmoud Ahmadinejad.
Los cables resaltan las preocupaciones de EE.UU. sobre Irán y su rol en América Latina. Refuerzan la posición crítica de la ahora republicana Cámara de Representantes sobre una alianza geopolítica entre Venezuela e Irán y sobre la posición más acomodada de Brasil con el programa nuclear iraní. Para Washington, puede que América Latina no sea una gran prioridad, pero Irán lo es, sin duda.
La última revelación de Wikileaks se produce en un momento en que Estados Unidos trata de luchar, a brazo partido, contra su decreciente influencia en el mundo. Así que este episodio está lejos de facilitar las cosas.
*Presidente del Diálogo Interamericano.