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No nos consta

20 de junio de 2009 - 02:46 a. m.

(LA SIGUIENTE CONVERSACIÓN TElefónica entre las dos conocidas matronas fue chuzada por organismos de inteligencia)

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— Aló, ¿Tola?

— Sí, ¿con quién?

— Cómo que con quién, pues conmigo.

— ¿Cuál Migo?

— Con Maruja, montañera… Tola, vos debés ir donde el otorrino.

— ¿Cuál dotor Rino?

— Estás cada día más sorda, querida… Oye más Uribe los ruegos del profesor Moncallos.

— Ah, sos vos Maruja… Tenés la voz muy ronca, creí que me llamaba Helenita Vargas.

~~~

— ¿Cómo manecites?

— Tísicamente aliviada, mi querida… Anoche no pegué el ojo tosiendo… ¿Vos creés que tengo la peste marranera?

— ¿Y qué estás tomando?

— Anoche hice limonada caliente y me puse todas las cobijas encima pa sudar la gripa.

— Yo tampoco pude dormir, preocupada porque vi en televisor a Uribe muy acabado.

— ¿Más acabado que la honradez?

— Qué pesar, Tola, Uribe como era de pispo, una lámina de hombre y verlo ahora que ya le cuelga el pellejo.

~~~

— Lástima, porque Uribe ha sido el presidente más bizcocho que yo recuerde.

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— Es que en caras presidenciales no ha habido de qué hacer un caldo… Claro que Mariano Ospina era un lulo, ¿te acordás?, siempre afeitado y ese pelo blanco partido por la mitá, tan bien peinado que no se sabía si era gomina o mármol.

— Era un lapo de hombre… Porque el presidente Guillermo Valencia es otro que dejaba mucho que desear físicamente, con esa cumbamba que ya se la quisiera Caín.

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— ¿Y qué me le dice Lleras Restrepo?, con esa frente que parecía… Frente Nacional.

— Y después siguió una racha de feos hasta Andrés, que era otro papacito… Lástima que fuera tan de malas pa pensar.

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~~~

— Ole Maruja, ¿qué hay de cierto que doña Lina ya le alvirtió a Alvaricoque que si se lanza otra vez ella pega pa Medellín?

— Ve Tola, ya no me acuerdo si fui yo la que te marqué o fuites vos.

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— Vos me llamates, ¿por qué?

— Pa que me hagás el favor y colguemos y me llamás del tuyo, pa que compartamos los gastos de la llamada.

— ¿Querés que te llame al cedular?, tengo unos minutos que se me vencen hoy.

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— No, mejor hablemos por el fijo que es más seguro, los cedulares los están chuzando como arroz.

~~~

— ¿Y vos creés que a nosotras nos vayan a chuzar?

— No falta el ocioso… ¿Qué más se pone a hacer un detetive del DAS después de almorzar? Oír conversaciones ajenas…

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— ¿Y será que también nos esculcan las cuentas de ahorros?

— A mí eso no me asusta, me da es pena que me vean el saldo.

~~~

— Oites Maruja, ¿a vos tu marido Perucho te da plata pa tus gastos personales?

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— ¡Ai manece! Perucho es muy machucho, es más amarrado que peo de mula… ¿Y a vos Ananías te suelta centavitos?

— Ajualá… Ese es otro perecido… Yo vivo de las devueltas que se le olvidan… Mejor dicho: me sostiene el alzáimer de mi marido.

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— Tola, no te hagás la boba y colgá y me marcás… Mejor dicho, te voy a colgar ya mismo… Muertadiambre que no gasta una infeliz llamada. Clic.

— ¿Aló? Señor detetive, por fa no me cuelgue usté también…

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(Después de escuchar esta conversación que le llevaron en cassette los detectives del DAS, un alto asesor presidencial ordenó suspender los seguimientos a Tola y Maruja).

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