EJERCIENDO MI DERECHO CIUDAdano, votaré por Juan Manuel Santos.
Y no sólo porque su proyecto político es el más cercano al de Álvaro Uribe Vélez, sino porque considero a Santos un hombre capaz, conocedor de la problemática del país y con la experiencia necesaria para manejar este potro desbocado que a ratos es Colombia.
Sé que varios columnistas —o mejor “calumnistas”— han sacado a relucir su antisantismo con epítetos y calificativos ofensivos y mentirosos. Yo no haré lo propio con el profesor Mockus, su gran contendor, a quien también admiro y respeto. Creo que es posible ganar unas elecciones sin sumarse a esa guerra sucia y grosera.
Recordemos cuando en la primera elección de Uribe se le sometió a una virulenta campaña de desprestigio por parte, entre otros, de Horacio Serpa y de su futura embajadora. Jamás Uribe respondió con la misma moneda, dando con ello un ejemplo de madurez política y convivencia ciudadana.
He escuchado y leído atrocidades contra Santos. Infamias y calumnias que no se igualan a las que en otro tenor se le profieren a Mockus y hay que subrayarlo: Ni el uno ni el otro han caído per se en esas batallas epistolares que a manera de trampas les tienden los simpatizantes de uno y otro para atizar la hoguera.
Yo invito a que se respete la decisión electoral de cada uno y máxime si se trata de quienes tenemos la oportunidad de participar en los medios de comunicación. Ese periodismo trasbocante, agresivo e insultante para nada ayuda al buen suceso de la democracia y, por el contrario, contribuye a exacerbar los ánimos y polarizar más un debate que debería ser civilizado.
Ni más faltaba que en el caso de los columnistas fuera pecado escribir a favor de quien se va a votar ante el miedo de las vociferaciones de los comentaristas anónimos quienes, amparados en supuestamente no ser descubiertos y/o confrontados, le expiden a uno, cuando no una boleta de captura, su acta de defunción y todo —repito— por no ser parte del club de los antiuribistas o los antisantistas que andan muy preocupados por estos días…