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Santos y su política exterior

En su discurso del domingo anterior enunciando de manera general los derroteros de su gobierno, el presidente electo, Juan Manuel Santos, dijo sobre la política exterior colombiana:

25 de junio de 2010 - 04:20 p. m.
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“Después de 40 años de estar a la defensiva, esperamos asumir el liderazgo que nos corresponde”. La primera pregunta que surge entonces es: ¿a qué se refiere Santos con que Colombia estuvo 40 años a la defensiva?

Podría referirse al hecho de que en múltiples ocasiones Colombia mantuvo una política exterior en contravía a los países de la región, comenzando por la posición frente a la guerra de las Malvinas en 1982, el apoyo a la invasión americana a Irak, la estrecha colaboración militar con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla y el reciente acuerdo militar con ese país, lo que ha obligado a Colombia a estar “dando explicaciones” sobre sus posiciones.

La segunda pregunta que surge de sus declaraciones es ¿por qué le corresponde a Colombia el liderazgo? Cómo se obtiene liderazgo en las relaciones internacionales y sobre qué o quiénes se ejerce ese liderazgo y para qué. En el complejo entorno que caracteriza las relaciones entre los países de América Latina no hay un liderazgo claro, ni siquiera de Brasil, que pretende asumirlo, pero con una política exterior errática e incoherente. Por lo tanto, más que buscar un mal definido liderazgo regional, hay que establecer alianzas y tratados entre naciones individuales que respondan a intereses específicos, ya sean comerciales, de seguridad, de lucha contra el narco, de protección ambiental, de desarrollo científico u otros.

Santos es quizás el más internacional de los presidentes colombianos de las últimas décadas. Invitado consentido del foro económico mundial de Davos y miembro del comité asesor internacional del Centro Internacional de Toledo para la Paz, sumado a sus extensos contactos en Washington y otras capitales le otorgan una envidiable experiencia y conocimiento para el manejo de las relaciones exteriores. Santos, al igual que los últimos presidentes colombianos, ha mantenido una fuerte posición proamericana, además de un incondicional apoyo al libre comercio y a la lucha contra el terrorismo.

Reconstruir las relaciones con Venezuela depende mucho más del teniente coronel que del gobierno colombiano. La razón de Chávez para el congelamiento actual fue el acuerdo militar que se firmó con Estados Unidos, el cual no será abrogado por Santos, por lo que Chávez o convive con éste y restablece la relaciones con base en otros intereses bilaterales o mantiene el congelamiento actual. En todo caso, a medida que pasa el tiempo, las relaciones comerciales con el vecino país se hacen menos importantes. Lograr la entrada de Colombia a la Asociación de Países del Pacífico, APEC, debe ser un

objetivo inmediato. Pero para lograr una política exterior exitosa y asertiva se deben eliminar las muy arraigadas prácticas clientelistas en la Cancillería, especialmente en el servicio exterior. Allí radica el principal reto de Santos.

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