Durante el reciente Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), más de 2.000 líderes se reunieron para debatir los fundamentos del liderazgo que necesita el mundo y llegaron a una conclusión: el liderazgo del siglo XXI se debe sustentar en servicio a los demás, tránsito por la legalidad y conducta ética innegociable. Esto, después de reflexionar acerca de los múltiples escándalos de corrupción que se han presentado en varios países.
Colombia no es ajena a ello. El carrusel de la contratación en Bogotá, el desfalco de Interbolsa o, por estos días, los sobornos de la multinacional Odebrecht, son conductas ilegales de empresarios o funcionarios públicos que han causado millonarias pérdidas económicas y despilfarro de recursos públicos. Fueron malas prácticas con un común denominador: la prevalencia de un liderazgo negativo, ajeno a la promoción de valores y la búsqueda del bien común.
Al margen de las acciones legales para encarar estos escándalos y aplicar sanciones, para mitigar esta realidad, El Espectador le ha dado vida al proyecto Liderazgo Consciente, una estrategia de comunicación que busca fortalecer el conocimiento sobre liderazgo con énfasis en la ética tan necesaria para las sociedades actuales. La idea es llegar a empresarios, emprendedores, estudiantes y a todos los lectores que quieran aprender el tema y ponerlo en práctica.
La estrategia tiene como soporte el diseño de fascículos y material audiovisual que divulguen lo que es el liderazgo, por qué es importante asumirlo y cómo puede mejorar la calidad de vida en Colombia y el mundo con esas buenas prácticas. A través de entrevistas a destacados líderes empresariales, los lectores podrán entender temas como, por mencionar algunos, la adaptación al cambio, el manejo de las emociones, el trabajo en equipo o el desarrollo de habilidades para retos cotidianos.
Liderazgo Consciente contará además con talleres prácticos diseñados por el Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), en los cuales los lectores podrán descubrir cómo el entorno, las vivencias, una canción, un poema, una pintura o una frase van formando un líder. Será un espacio de reflexión en el que también identifiquen cuáles son sus sueños y alinearlos con un propósito de ciudad, de país.
La idea central de la campaña es que los lectores asuman que pueden llegar a ser los líderes de una transición social hacia la paz con un entorno urbano específico: su propia ciudad. Abonar el terreno para crear una red de líderes que busquen soluciones a los grandes problemas del país, cuyo código de comportamiento sea siempre el interés colectivo, la transparencia de conducta, la inclusión social o la defensa de las libertades fundamentales, para que sea posible transformar la sociedad.
Promover el liderazgo sensible y responsable es el resultado de dos años de trabajo de El Espectador, con el respaldo de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y el apoyo de La Equidad Seguros, quienes, a través de Profesión Líder, han facilitado conceptos claves de liderazgo en las páginas del diario. También se han generado espacios como la Primera Cumbre Empresarial de Líderes, en la que participaron más de 50 empresarios del país, el foro “¿Líder para qué?” o el Premio de Liderazgo de El Espectador, en el que destacamos el buen gobierno corporativo, la ética y el juego limpio en los negocios.
Este año el proyecto seguirá fortaleciendo estos espacios de reflexión y contará con la asesoría técnica del CESA para el desarrollo de ese liderazgo consciente que, en palabras más sencillas, es uno que piensa en la gente, en la equidad de género, que respeta el medio ambiente, trabaja por desarrollar comunidades y es fiel a sus convicciones.
La estrategia se compone de conversaciones con líderes, fascículos con entrevistas y talleres, el Premio de Liderazgo de El Espectador, que se entrega el 26 de septiembre; el conversatorio de Liderazgo, 24 de octubre, y material digital destacando las buenas prácticas empresariales. El banco BBVA nos apoyará en este recorrido.
Los invitamos a que hagan parte de esa generación de líderes que van a trascender en el tiempo y a trabajar por un mejor país.