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Sólo así habría unidad nacional…

04 de junio de 2010 - 12:17 a. m.

JUAN MANUEL SANTOS NO HA SIDO elegido presidente aún.

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Pero probablemente lo sea y, desde ya, convocó a un acuerdo de unidad nacional, propósito que, como lo manifestó un editorial de El Espectador, le conviene a Colombia, luego de ocho años de polarización propiciada por el presidente Uribe, quien en este tiempo dividió al país entre los buenos —que estaban de su lado— y los terroristas y allegados, —que estaban en su contra—, y estigmatizó a sus opositores a quienes, en muchos casos, acusó de ser delincuentes, lo cual, seguramente, generó que sus áulicos se sintieran autorizados a usar el DAS para espiar a los contradictores del Gobierno.

Pero, si de verdad Santos quiere que haya unidad nacional, ¿en torno a qué bases debe construirse?

En primer lugar, la unidad tiene que apoyarse en la evidencia de que la mayoría de Colombia ha estado tan hastiada de la guerra, los secuestros y la falta de voluntad de paz de esa guerrilla que impedía que la gente (no sólo los dueños de fincas) tuviera seguridad en el campo, que primero eligió a Uribe, luego lo reeligió en primera vuelta como lo hubiera reelegido ahora y, por eso, casi elige también en primera vuelta a su antiguo Ministro de Defensa. (¡Pero no porque muchos piensen así, puede colegirse que ellos sean corruptos o paracos!).

De la misma manera, si Santos desea en serio construir la unidad nacional, tiene que entender que casi la mitad de los colombianos (21% de Antanas Mockus, 9% de Gustavo Petro, una parte del 4 % que sufragó Rafael Pardo y muchos de los que conformaron el 10% que votaron por Germán Vargas Lleras, cuya inteligente participación en los debates, igual que la de Petro, lo disparó al final), manifestaron su rechazo a los falsos positivos, a la cultura del atajo, al todo vale, al postulado de que el fin justifica los medios, a la parapolítica, a las ‘chuzadas’ del DAS, en fin, a esa corrupción y a esa politiquería que Uribe prometió acabar y que terminó permitiendo que se enquistara de manera grave en el Estado… 

Y esa unidad nacional también debe basarse en que progresen no sólo los ricos, sino esos casi veinte millones de colombianos que tienen insatisfechas sus necesidades básicas y en que se respeten los derechos de todos, incluidos los de los tres millones de desplazados que abandonaron su tierra para huir de los violentos, y los de la oposición que tienen que seguir existiendo, pues, de lo contario, se anularía la democracia.

Finalmente, para que se consolide la unidad nacional, al Presidente le tocaría cumplir su promesa de acabar con la impunidad. Por eso, si Santos es elegido, y de verdad quiere construirla, él más que cualquiera tendría que lograr que se investigue y se castigue a todos los culpables de los falsos positivos, crimen atroz que se ventiló bajo su paso por el Ministerio de Defensa y que él ha dicho que logró acabar.

Sólo así, ese electorado verde y amarillo, y esos jóvenes que por miles se manifestaron en las redes sociales y por primera vez se entusiasmaron con la política y con ayudar a construir un país distinto, se sentirían parte de ese acuerdo de unidad nacional. Sólo así esos jóvenes que, al día siguiente de las elecciones, en señal de duelo, colocaron una raya negra en sus páginas de Facebook, volverían a creer en Colombia.

Sólo así se daría la unidad nacional…

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