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Un abril de sorpresas

26 de marzo de 2016 - 09:00 p. m.

La próxima semana se iniciará una seguidilla de actividades en Mendoza, Buenos Aires, Bogotá y otras capitales, alrededor de la cultura del vino, pero, sobre todo, alrededor del Malbec, la reconocida variedad de origen francés que, desde Argentina, ha alcanzado la categoría de clásico entre los tintos.

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Este proceso de ascensión está estrechamente ligado a la introducción del Día Mundial del Malbec, campaña desarrollada por Wines of Argentina, entidad promocional del vino argentino a escala global, y hoy se lleva a cabo en 70 ciudades de 54 países, donde, a su vez, se ofrecen cientos de eventos donde el Malbec juega un papel protagónico.

En los terrenos del porteño Hipódromo de Palermo se congregarán, el 9 de abril, unas tres mil personas a probar vinos de Malbec de todas las regiones y todos los estilos, durante una poco acostumbrada degustación al aire libre, que estará acompasada de música y adosada con distintos platillos.

En Mendoza, el domingo 17 de abril, el Malbec será anfitrión ante 600 sommeliers y periodistas internacionales, congregados allí para elegir al mejor sommelier del mundo. Este concurso lo organiza la Asociación de la Sommelierie Internacional (ASI), máximo ente rector de una actividad profesional que sube como la espuma, particularmente en Colombia. Sommeliers de 60 países lucharán por llevarse el máximo galardón, que se entregará en una cena preparada, el 19 de abril, por los mejores cocineros de Argentina.

Entre los sommeliers de la región con mayores opciones figuran los argentinos Paz Levinson y Martín Bruno, seguidos por el mexicano Luis Morones. Levinson fue elegida, el año pasado, mejor sommelier panamericana y Morones obtuvo el cuarto lugar en la misma competencia.

Para ser una profesión dominada principalmente por expertos europeos y estadounidenses, estos latinoamericanos demuestran lo lejos que han llegado en su proceso de entender y comunicar, además del vino, productos e insumos americanos como rones, aguardientes, cafés, cacaos y puros.

En el resto del mundo, la celebración del Malbec tomará varias formas: ferias y festivales, degustaciones en tiendas especializadas, promociones de precios en grandes superficies y menús especiales en hoteles y restaurantes.

Mantener en pie, durante seis años, una celebración de este tipo no es fácil. Su ventaja es la adaptación de la uva Malbec a distintos climas, suelos y alturas, lo cual le permite obtener vinos de una misma esencia pero con distintas expresiones de suelo y lugar. Esa misma diversidad le permite acompañar alimentos que van desde pescados grasos hasta carnes de larga cocción.

El Malbec es originario de la región de Cahors, en el sudoeste de Francia, donde tomó varios nombres, entre ellos el del mismo lugar de origen (vino de Cahors) y el de Côt. Sólo hacia mediados del siglo XIX empezó a denominarse Malbec. En 1853, el Malbec se estableció en Argentina, gracias al trabajo del enólogo francés Michel Aimée Pouget. Y esa herencia sigue viva.

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Otro festejo significativo es la inauguración, el próximo jueves, de Piedra Infinita, nueva bodega de Familia Zuccardi, en la zona de Altamira, Valle de Uco. Y es significativo porque para su montaje se utilizaron materiales nobles como piedras, concreto, hierro y cobre. La decisión obedeció a que el subsuelo del lugar se formó mediante la acción de milenarios aluviones, que trajeron de la montaña crustáceos y otros materiales, todos capaces de dar a los vinos una dimensión de nutrientes pocas veces lograda en el mundo.

En fin, un mes interesante para los vinos de los Américas.

 

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