En Suramérica no le creen mucho al equipo de Maradona, pero tiene excelentes jugadores, saben actuar ante los más exigentes compromisos y poseen historia ganadora.
Volvió a brillar Messi, aunque sin concretar. Tuvo ocho situaciones de gol, se vio alegre como en España, rematando y eludiendo contrarios. Fue permanente dolor de cabeza para los nigerianos y volvió figura al arquero Enyeama.
El desastre fue Jonás Gutiérrez, jugando de marcador por derecha. No es su posición más frecuente, lo sacaron fácil, muy duro de cintura y no ganó en el mano a mano. Claro que Verón, jugando de volante por derecha, era el encargado de complementarlo en la marca y no le ayudó nada.
En los estadios sudafricanos les quitan las tapas plásticas a las gaseosas, pero venden cerveza en botella de vidrio. La seguridad es mínima, todo el mundo entra como Pedro por su casa a cualquier parte. La amabilidad de los locales es sin igual. En todas partes están dispuestos a ayudar a los visitantes en lo que sea.
Las conferencias de prensa de los equipos Suramericanos son desordenadas y pobres. Las europeas son increíbles, orden, amabilidad, colaboración y declaraciones interesantes. Los jugadores de nuestras regiones son muy temerosos al hablar.
Los estadios son espectaculares, sobre todo los nuevos. El acceso a los niveles superiores es por rampas muy amplias. Las instalaciones de prensa son generalmente en carpas grandes y cómodas cercanas a los escenarios y el trasporte se debe hacer en vehículos propios o de la organización.
Como en Sudáfrica los impuestos a los carros son mínimos, muchísimas personas tienen vehículo propio y la infraestructura de avenidas y carreteras se parecen a la de los países poderosos. Pero el transporte público es fatal. No hay transporte masivo importante y los taxis son como Coca-Colas en el desierto.
Sudáfrica, un país con 50 homicidios diarios, que tuvo que afrontar una huelga de trabajadores porque ganaban miserias, que ha vivido el asesinato de turistas y atracos a periodistas, está haciendo un Mundial a su estilo, con lo tradicional, con sus costumbres, con la amabilidad y la alegría de la gente con sus vuvuzelas ensordecedoras. Es una Copa Mundo distinta, pero muy feliz.
Guerrero de Caracol Radio.
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