Y NO DE PELUCHE PRECISAMENTE. Sorprende y aterra el comentario de una encumbrada columnista de El Tiempo sobre la urgencia de “partir cobijas” y que los colombianos de una vez por todas nos decantemos por Juanes y condenemos al ostracismo a Shakira.
Porque eso es lo que destila la nota, aunque hable de decidirse por uno de los dos, ya que mientras ensalza hasta el ridículo al compositor y cantante de Medellín (osito de peluche), a la artista pop barranquillera la despedaza con inusitada y misógina saña: hasta su frondosa cabellera le molesta.
Desde luego que la señora puede tener preferencias musicales, todos las tenemos, pero éstas no la habilitan ni la autorizan para intratar a otros y, en el caso de Shakira, llegar hasta señalarle como lunar “un novio que no nos gusta”; ese señalamiento habla más bien de emocionalidad herida o estados alterados de la mente, ya que pertenece a la esfera privada de la diva y no es asunto de interés nacional. Como sí lo es que esta joven mujer dedique esfuerzos a dotar con modernos colegios a lugares, como La Cangrejera en La Playa, en el municipio de Barranquilla, poblado de pescadores, desplazados y reinsertados, donde todo está por hacer. Al igual que en Quibdó, en el lejano Chocó y otros sitios de la geografía colombiana hasta donde ella quiere llevar la educación, consciente, como es, de que sólo a través de ésta lograremos el cambio en este país de niños.
Sin embargo, lo que más asusta del agravio es la capacidad de la columnista para llamar a la polarización y la exclusión, en un país donde no se necesita que alguien más lo proponga, porque ya nos tienen perfectamente divididos entre uribistas y antiuribistas, y disentir del pensamiento del Presidente o apoyar el acuerdo humanitario es causal de toda clase de señalamientos inicuos que van desde apátrida hasta farco. Hace ella un ejercicio de fiero uribismo, cuando pretende colocarnos en la lógica presidencial de “están conmigo o están contra mí”, pero en cabeza de dos artistas pop como Shakira y Juanes, que son los únicos que hoy por hoy proyectan una buena imagen del país ante el mundo.
Ambos, Shakira y Juanes han demostrado tener conciencia social y cada uno la desarrolla a su estilo, pero valga decir, sin disminuir un ápice el valor del paisa, que la barranquillera sí tiene un discurso coherente y fluido, que se ha dedicado a formarse y se ha convertido en una mujer políticamente correcta y sólida que actúa en consecuencia y ha demostrado en escenarios políticos internacionales un pensamiento estructurado y un verbo admirable.
No necesita Colombia que la absurda polarización llegue hasta las preferencias musicales, ni tiene derecho ningún periodista de caer en tan baja propuesta, porque la situación nacional exige de nosotros, los profesionales de los medios, sindéresis, claridad, mesura y aportes en la búsqueda de la equidad y la paz, cuando asomamos a una crisis mundial que ya comienza a mostrar sus efectos, y existe tanta y tan feroz evidencia de que la situación empeorará por todos los costados.