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Venezuela, Nicaragua: el tamaño sí importa

15 de noviembre de 2008 - 10:00 p. m.

MIENTRAS SE ARMA UN DEBATE continental sobre las elecciones en Nicaragua, Chávez amenaza con sacar los tanques a la calle si pierde las elecciones en medio de un escalofriante mutismo de la comunidad internacional.

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El grupo de Amigos de la Carta Democrática Interamericana, que orbita alrededor del Centro Carter, con la firma de varios dirigentes y ex presidentes, ha denunciado graves sucesos en Nicaragua, tales como “la cancelación de la personería jurídica de los partidos MRS y Conservador; el proceso contra un candidato de oposición en pleno proceso electoral (Eduardo Montealegre); las presiones legales y económicas contra medios de comunicación independientes; los obstáculos o la negativa a permitir la observación electoral independiente, las reacciones verbales agresivas de Ortega”.

Transcurridos los comicios, ahora las acusaciones de fraude abundan y crece el interés de diversos organismos internacionales, del gobierno norteamericano y de la Unión Europea por los sucesos de este pequeño país centroamericano.

Al lado de esto, en Carabobo, el presidente Hugo Chávez advirtió que, de ser derrotado, sacaría a las calles los tanques de guerra. Es clara la intimidación, no menos vehemente cuando afirmó que la revolución es una revolución armada. Hasta su antiguo aliado, Luis Miquilena, se refirió a las inhabilitaciones políticas y juicios impuestos contra dirigentes de oposición “que tienen posibilidades ciertas de triunfo” como una muestra más de que el presidente “viola la Constitución que establece claramente que sólo se puede inhabilitar políticamente a una persona con una sentencia definitivamente firme”.

Por contraste, la respuesta internacional a estas actitudes amenazantes ha sido nula. Sólo algunas voces aisladas se han pronunciado, pero más bien en términos exculpatorios. Tal es el caso de la secretaria de Estado española para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, quien se mostró esperanzada en que la oposición venezolana pueda participar “con normalidad” en las elecciones regionales y municipales del próximo 23 de noviembre.

La secretaria no quiso opinar sobre el comentario del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que quizá terminará “sacando los tanques” si gana allí la oposición y se limitó a opinar que “más allá de las declaraciones”, la campaña transcurre con “normalidad”.

Difícil entender esta idea de “normalidad”.

¿Por qué este doble estándar?

Se dirá que simplemente Chávez es un bocón y que sus amenazas no son creíbles. Fue lo que insinuó su ex esposa Marisabel Rodríguez. Pero si ese fuera el caso, Ortega no se ha distinguido propiamente por medir el impacto de sus palabras.

La verdadera respuesta es que el tamaño sí importa. Una cosa es un pobre y pequeño país centroamericano y otra un gigante petrolero, armado hasta los dientes y dispuesto a buscar alianzas militares heterodoxas en un audaz juego en la geopolítica mundial.

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