El secuestro en la noche del pasado miércoles, por parte de las Farc, de dos trabajadores de la empresa Cartón de Colombia en El Tambo (Cauca) estuvo a punto de hacer que el Gobierno suspendiera el proceso de liberación de los cuatro plagiados que entre hoy y el domingo deberán volver con los suyos, tal y como lo prometió el grupo guerrillero hacia finales del año pasado.
El jueves, mientras se celebraba la liberación del concejal de San José del Guaviare Marcos Baquero y, ya con coordenadas en la mano, la comisión humanitaria integrada por delegados de la Cruz Roja y miembros de la organización Colombiana y Colombianos por la Paz ultimaban en Florencia (Caquetá) los detalles para recibir hoy al concejal de Garzón (Huila) Armando Acuña y al infante de marina Henry López Martínez, el presidente Juan Manuel Santos cuestionó duramente lo que llamó la “doble moral” de las Farc.
“Yo estuve tentado a suspender las liberaciones de los secuestrados porque es totalmente inaceptable que las Farc por un lado estén liberando secuestrados, como un gesto de generosidad, y por otro lado secuestrando compatriotas. Eso es totalmente inaceptable”, enfatizó el jefe de Estado.
Sin embargo, explicó que no suspendió las liberaciones porque no quiso “frustrar esa emoción y esa esperanza que tienen las familias de esos secuestrados que van a ser liberados” y agregó: “Lo que sí quiero decir es que este doble juego, esta doble moral, es totalmente inaceptable”, al tiempo que exigió la libertad de todos los secuestrados que aún siguen en poder del grupo guerrillero.
Henry, el infante que regresa
Hace ocho meses, el 23 de mayo de 2010, la Armada reportó que una de sus unidades sufrió un fuerte ataque en inmediaciones del municipio de Solano, Caquetá, donde hombres de las Farc dejaron nueve oficiales muertos, cinco heridos y uno desaparecido. El 7 de mayo de ese mismo año, a través de su página en internet, el grupo guerrillero publicó el parte de la operación: “En la vereda Holanda Baja, inspección de Puerto Tejada, municipio de Solano (Caquetá) (…) se combatió desde las 17:30 hasta las 18:10 con una patrulla de Fuerzas Especiales de la Infantería de Marina (…) Resultados: el helicóptero impactado, 10 infantes de marina muertos, 5 heridos y un prisionero hecho en combate, de nombre Henry López Martínez, oriundo de Lorica, Córdoba”.
A partir de ese momento, la familia de Henry, de 25 años de edad, tendría un sentimiento agridulce, pues si bien la pena de tener a un familiar secuestrado era terrible, la noticia también traía la esperanza de que aún continuaba con vida. De inmediato sus plegarias se elevaron. Carmen Martínez, su mamá, manifestó en aquellos días: “Él nos visitó en marzo y prometió regresar en junio, después de las elecciones, pero ahora no sé cuándo lo volveré a ver”. Érika Gutiérrez, esposa del oficial, expresó por esos mismo días: “Henry vino a conocer a nuestro hijo y lo bautizó Henry Julián. “Yo quiero que me lo devuelvan porque su hijo y yo lo necesitamos”.
Inicialmente, Henry López Martínez había entrado en la lista de canjeables de las Farc, pero el pasado 8 de diciembre, ese grupo guerrillero anunció que sería liberado unilateralmente. Hoy, en vísperas de que vuelva a la libertad, su familia: Carmen, Érika, el pequeño Henry Julián —quien ya empieza a hablar— y sus hermanos Orlando y Aura, esperan a que la comisión humanitaria encargada de recibir a los cuatro liberados que faltan, les traiga al hijo, al esposo, al padre y al hermano de nuevo a sus brazos.
El regalo anhelado
“Mi papá me va a acompañar el lunes en mi cumpleaños. Usted no sabe cuánta falta me hacía”, afirma Juan Sebastián, hijo menor del concejal de Garzón, Huila, Armando Acuña, quien recuperará hoy la libertad. Para este niño de 14 años se mantiene vigente en su memoria el día en que su mamá le explicó que a su padre se lo habían llevado secuestrado. Desde entonces, asegura, el volumen de la música en su casa ha bajado y los vallenatos de Diomedes Díaz que acostumbraba a escuchar parecen haberse silenciado. Pero sostiene que el regreso de su padre es el mejor regalo que pueda recibir.
Sebastián lo recuerda como un hombre alegre pero estricto, que les exigía a él y a sus dos hermanos, Andrés Felipe (16 años) y Nandy (22 años), cumplir con las obligaciones académicas. Esa es una de las cosas que más me hace falta, “que se siente a mi lado a ayudarme con las tareas”, asegura.
Acuña, tal como lo pintan sus amigos, era un hombre que se le medía a todo y sólo decidió echar raíces cuando conoció a su esposa Nubia Segura, con quien lleva 23 años de matrimonio. Nacido en Zuluaga, Huila, se radicó en Garzón y gracias a su capacidad de liderazgo fue elegido concejal del municipio y reelegido en ese cargo en cinco ocasiones. Antes de contraer matrimonio trabajó en diferentes labores del campo mientras realizaba sus estudios de primaria, pero el pueblo, señalan, “le quedó pequeño” y tomó rumbo a Bogotá, donde estudió el bachillerato en el Colegio Distrital Kennedy.
Estando en la capital entró a la Universidad Nacional, donde estudió algunos semestres de Ingeniería Civil, pero el amor se cruzó en el camino. Su esposa Nubia Segura cuenta que las familias de los dos se conocían desde hace muchos años: “Al ser paisano y amigo era normal que nos visitara, pero con el gusto esas visitas fueron haciéndose más recurrentes; nos enamoramos, nos casamos y desde entonces estamos juntos”.
A diferencia de lo que suele ocurrir con las parejas jóvenes que buscan futuro en Bogotá, Nubia y Armando no encontraron en la capital el lugar para sacar adelante su hogar y decidieron regresar a su terruño, en donde el ahora concejal empezó en un oficio del cual no muchos saben: “Fue técnico del equipo de fútbol de Zuluaga. Ahí se empezó a notar el apoyo de la gente y su condición de líder. Luego nos radicamos en Garzón y acá hemos hecho nuestra vida”, dice Segura.
Ahora que está todo listo para su llegada, su esposa y sus hijos Sebastián, Andrés Felipe y Nandy tienen preparado todo para recibirlo y, sobre todo, para agradecerle a Dios por traerlo de nuevo tras 19 meses de secuestro. Fue plagiado el 29 de mayo de 2009, en el ataque de las Farc al Concejo de Garzón. En la parroquia está todo dispuesto para celebrar una eucaristía presidida por monseñor Rigoberto Corredor. Una caravana lo llevará a Zuluaga, municipio que lo vio nacer y donde, dicen, volverá nuevamente a la vida.