Poco a poco el presidente electo, Juan Manuel Santos, ha ido destapando sus cartas. Al viernes pasado eran siete los ministros designados para acompañarlo a partir del 7 de agosto en su mandato y aunque en la mayoría de la opinión pública y los mentideros políticos hay aceptación y se habla de un nuevo aire para el Ejecutivo, no faltan también las interpretaciones frente a uno u otro nombre en el sentido de que, más allá de la tan mentada “unidad nacional”, desde ahora Santos está marcando distancia del presidente Álvaro Uribe.
Los primeros nombres del gabinete santista fueron los de Juan Carlos Echeverry para el Ministerio de Hacienda y María Ángela Holguín para el de Relaciones Exteriores. Luego siguieron los de Germán Cardona, quien estará en la cartera de Transporte; Sandra Bessudo, quien se encargará de la del Medio Ambiente, y Juan Camilo Restrepo, designado para el Ministerio de Agricultura. El viernes, se anunció a Carlos Rodado como nuevo Ministro de Minas y Energía y a Sergio Diazgranados para Comercio Exterior.
De entrada, hay quienes no pueden evitar las comparaciones. “Por fin el país vuelve a tener ministros con experiencia y peso político, porque los últimos ocho años lo que hubo fue sólo viceministros opacados por la personalidad absorbente de Uribe, que se encargaba de todo”, dice el constitucionalista Jaime Castro, quien cree que, efectivamente, con las designaciones hechas hasta el momento, Juan Manuel Santos está “marcando terreno” y enviando claramente un mensaje: “El Presidente soy yo”.
Lo cierto es que de la nómina que hasta el momento ha anunciado el Presidente electo, hay dos nombres que causan roncha en las huestes del uribismo más radical: los de Juan Camilo Restrepo y María Ángela Holguín. Según contó un congresista cercano al gobierno Uribe —pidiendo la reserva de su nombre—, en la Casa de Nariño hay mucha inquietud por tratarse de dos personas que, en su momento, tomaron distancia y asumieron posiciones críticas duras. “Eso lo que demuestra es que Santos va a hacer su propio mandato y no va a ser una marioneta de Uribe”, apunta el ex vicepresidente Humberto de la Calle.
En efecto, cuando Holguín se desempeñaba como embajadora de Colombia ante las Naciones Unidas, renunció ante el presidente Uribe por “diferencias de criterios” con algunos de sus subalternos en la sede diplomática. Uno de los argumentos fue el nombramiento por parte del Ejecutivo de los hijos de los ex congresistas Gustavo Dájer y Luis Fernando Londoño y del hijastro del senador Mario Uribe, primo del Presidente. Para esa misión también fue nombraba la hija del senador José Name.
En cuanto a Restrepo, los uribistas ‘purasangre’ recuerdan sus columnas periodísticas en contra del manejo económico del actual Gobierno en diferentes frentes, sus críticas cuando el escándalo de Agro Ingreso Seguro y hasta una entrevista en la que calificó de “mentiras históricas” las palabras del mismo Santos, quien había dicho que él había salvado la economía en la crisis de 2000: “Cuando llegó al Ministerio de Hacienda, el grueso del trabajo para recuperar la economía ya se había hecho”. Y fueron precisamente esas posturas las que hicieron movilizar al Gobierno para bloquear la aspiración de Restrepo a dirigir la Federación de Cafeteros.
El analista Luis Carvajal llama la atención sobre un hecho que ha pasado inadvertido hasta ahora. En su concepto, si bien los ministros designados tienen bagaje político, experiencia como ejecutores y cercanía con Juan Manuel Santos, hasta ahora no se le ha dado juego al Congreso, escenario clave a la hora de buscar gobernabilidad. “Es una tarea pendiente que tendrá que comenzar a resolver el Presidente electo y quien nombre como Ministro del Interior, o sea el de la política”, agrega Carvajal.
“Sin duda, el gabinete de Santos, marca un distanciamiento de Uribe y, más que eso, una toma enfática de posición propia”, advierte Andrés Mejía, del Instituto de Ciencia Política. Sea como sea, queda claro que Juan Manuel Santos, con sus designaciones ministeriales, está ratificando con hechos las palabras que pronunciara en la campaña y entrevistas posteriores, tras su triunfo en las urnas: “Yo no soy Álvaro Uribe. Tengo mi propio estilo de gobernar”. ¿Hasta dónde estará dispuesto a marcar distancia?
Los ministros y el pulso regional
Más allá de la discusión política-partidista, la designación de ministros por parte del presidente electo Juan Manuel Santos, ha despertado también pasiones regionales.
Hace algunos días el senador atlanticense Efraín Cepeda dijo que “para que la unidad nacional se consolide como proyecto duradero de cuatro años”, la región Caribe, conformada por ocho de los 32 departamentos del país, debería “tener una participación ministerial acorde con su poderosa bancada legislativa”. Hasta ahora los designados ministros de Minas (Carlos Rodado) y de Comercio Exterior (Sergio Diazgranados) son del Caribe.
Por el otro lado, según reveló la sección ‘Juan Paz’ del diario El Mundo de Medellín, en Antioquia ya dicen que les va a ir muy mal con Santos, en materia de representación en su gobierno, después de ocho años de una administración paisa (…).
Por el momento el Presidente electo ha escogido sólo a un antioqueño, Juan Camilo Restrepo, en su gabinete.