La Cumbre de las Américas está oficialmente cerrada. No hubo una declaración política final porque simplemente al menos uno de los 34 países participantes no se encontró de acuerdo en alguno de los temas trascendentales. La declaración política, que eventualmente marca el camino que seguirán las naciones en temas específicos, se debe aprobar de manera unánime y esto no sucedió. ¿Cuáles fueron los temas que estuvieron en la propuesta?, no se sabe. ¿Hubo propuesta?, tampoco. Todo sucedió a puerta cerrada.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, como presidente anfitrión sirvió de emisario de las conclusiones de la Cumbre. No hubo declaración política, pero sí la aprobación de tres comunicados que a juzgar por la expectativa que se había tejido alrededor de temas como el debate de la lucha antidrogas, la inclusión de Cuba en los foros regionales y el apoyo resuelto de la región a la intención de Argentina para discutir la soberanía de las Islas Malvinas con el Reino Unido, no arrojaron ningún avance sustancial más allá de su mención en los diálogos presidenciales.
Los comunicados giran en torno al apoyo de Las Américas a la próxima cumbre Río +20 que tendrá lugar en junio en Río de Janeiro; a la disposición de la región para hallar mejores métodos y esfuerzos para combatir el crimen organizado; y el apoyo a Colombia para la realización del VI Foro de Competitividad de las Américas en octubre.
Santos anunció que en las discusiones se había engendrado un mandato para que la Organización de Estados Americanos revise la actual política antidrogas de la región, estudie los logros, analice los costos y formule posibles nuevos enfoques de la lucha. En este asunto, el gobierno de Perú propuso – propuesta aceptada- que los cancilleres de la región se reunieran en una cumbre en su país para tratar exclusivamente el tema de drogas, en una iniciativa una fecha por definir.
«Te olvidaste de las Malvinas»
El tema de las Islas Malvinas fue discutido durante el encuentro presidencial, pero Santos no explicó hacia donde apuntó la discusión. Reconoció, ante la insistencia en el tema de parte de la prensa Argentina, que al terminar el discurso inaugural de la cumbre la presidente Cristina Fernández le había dicho “Te olvidaste de las Malvinas”.
El presidente Colombiano no nombró a las islas en su intervención. Según Santos esa misma noche, con “el mismo tono amistoso de siempre”, Fernández le anunció que debía regresar el domingo en la mañana a Buenos Aires después de asistir a la foto oficial de la Cumbre. Las conjeturas no estuvieron al margen de señalar que resultaba evidente un disgusto en la delegación argentina, que traía como prioridad visibilizar la realidad y lograr el apoyo de la región para discutir sobre su soberanía británica. De hecho, el canciller Héctor Timerman había puesto sobre la mesa el tema en la cumbre de cancilleres del viernes, denunciando el “colonialismo en pleno siglo XXI” y desatando grandes aplausos del auditorio.
Pero el tema no emergió con la fuerza esperada, como tampoco lo hizo el de Cuba a puerta cerrada y generó la reacción del presidente de Bolivia Evo Morales, que en la noche del sábado acusaba a Estados Unidos de ejercer una dictadura en la región y explicaba el sinsentido de realizar una nueva Cumbre de las Américas sin la isla. Al llamado se unió el canciller venezolano, Nicolás Maduro, quien al tiempo que los jefes de Estado departían a puerta cerrada en la sesión del domingo disparaba dardos contra Barack Obama:
“Es de muy mal gusto para nuestro continente, para nuestros pueblos que él (Obama) venga de visita a una cumbre en tierra suramericana sobre todo en Cartagena, que venga a pisar la tierra sagrada de Cartagena, que es tierra de Bolívar; que vio la espada de nuestros libertadores, que fue liberada con base en un gran esfuerzo y sacrificio de varias generaciones de hombres y mujeres, que venga a Sur América despotricando de un pueblo hermano latinoamericano”.
Así llegó al fin el foro hemisférico que se repite cada tres años y que para su próxima ocasión ya tiene la invitación del presidente panameño, Ricardo Martinelli, para desarrollarse en su territorio. Un encuentro que en su edición de Cartagena evidenció que aunque la disposición de integrarse en todo sentido es una constante de todos, a menudo se deja en la vera del camino político por la variedad de intereses e ideologías que pueblan los gobiernos.
Para el registro quedarán los comunicados, la ausencia de una declaración política final, un estudio que se pondrá en marcha por la OEA en materia de drogas, los deslices de los agentes del Servicio Secreto con prostitutas en la ciudad; las calles cerradas del centro, el Juan Valdez que desplazó a los vendedores ambulantes de la Torre del Reloj, la ausencia de Hugo Chávez y Rafael Correa; la faceta futbolística de Evo Morales; la ingenuidad mezclada con buenas intenciones de la gente de Turbaco que quería regalarle un burro a Obama; y el giro definitivo y resuelto de los países del Alba a favor de la inclusión de Cuba.