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Alto turmequé: de lobistas, carreras y mermeladas

Los mejores confidenciales sobre el poder en Colombia.

29 de mayo de 2021 - 09:00 p. m.
Thumor
Foto: Thumor
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El equilibrio

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El Gobierno y el Centro Democrático parecen seguir oponiéndose a la implementación del Acuerdo de Paz. Nada constructivas resultaron las declaraciones que la congresista María del Rosario Guerra le dio a El País de España esta semana, según las cuales, “tampoco podemos poner en marcha la totalidad de los acuerdos de paz, porque la mayoría de los colombianos dijimos no”. En contraste, la Corte Constitucional ha decidido hacer respetar el cumplimento del Acuerdo Final negociado después del plebiscito. Ya se pronunció sobre las famosas objeciones a la Ley Estatutaria de la JEP, ordenó dar cumplimiento al capítulo 4 sobre sustitución de cultivos ilícitos antes de proceder a la fumigación con glifosato y la semana pasada se aprobaron las 16 curules para las víctimas en la Cámara de Representantes. Ahora la Corte va a ordenar dar cumplimiento, a través de una sentencia estructural, al capítulo sobre tierras y Reforma Rural Integral y, por si fuera poco, va a reconocer en las próximas semanas las personerías jurídicas del Nuevo Liberalismo y la Colombia Humana, como formas de abrir y modernizar la política en el país.

De última hora

A propósito del fallo que revivió las 16 curules para las víctimas, el alto gobierno se movió muy duro para que la Sala Plena de la Corte Constitucional tumbara la ponencia del magistrado Alejandro Linares. Ministros y altos consejeros de Palacio contactaron temprano a varios magistrados o a sus allegados para hacerles notar que esas curules eran una “barbaridad” en tiempos de austeridad y recesión económica, pero que, además, podían ser “capturadas” por el narcotráfico en regiones muy complejas. Algunos magistrados se hicieron eco de esas preocupaciones y en la mitad del debate, cuando estaban los cinco votos para revivir las curules, la senadora María Fernanda Cabal del Centro Democrático recusó al magistrado Linares con el fin de sacarlo de la discusión mientras buscaban cómo darles la vuelta a las cargas en el alto tribunal. Al final la recusación no prosperó y, antes bien, ese lobby reforzó la idea de revivir las 16 curules. Parece que entre más lobby hace el Gobierno, más posibilidades hay de que la Corte falle al revés de sus intereses. Algo que también podría pasar con el Código Electoral, con el que el Gobierno y el registrador Álex Vega están muy preocupados.

A las carreras

El saliente ministro del Deporte, Ernesto Lucena, se enteró de su reemplazo por cuenta del esquema de seguridad del Ministerio. Esta sección conoció esta historia, que parece de película. Resulta que un escolta le preguntó a Lucena si sabía del esquema de protección de “un señor Herrera”. Lucena se mostró sorprendido, pues ni siquiera lo habían llamado de Palacio a notificarle el cambio. Pues ese señor Herrera era Guillermo Herrera Castaño, su reemplazo. Pronto Lucena se percató del asunto y se fue sin muchos aspavientos. Aunque Lucena no pudo hacer la Copa América y sus últimos días en ese Ministerio no fueron los mejores, cercanos amigos suyos cuentan que quedó muy sorprendido con el comportamiento del presidente Iván Duque.

Mermelada

La salida del ministro Lucena tiene una sola explicación: mermelada. A la Casa de Nariño le tocó hacer ese cambio a las carreras porque venía la moción de censura del ministro de Defensa, Diego Molano, por todos los excesos de la Fuerza Pública durante el paro nacional y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras necesitaba demostraciones concretas del Gobierno en su favor. De tal suerte que hoy Cambio Radical tiene los ministerios de Salud, Comunicaciones, Deportes y Cultura. Y el ministro Molano se salvó de la moción de censura. Entre otras porque Cambio Radical se alineó con el Gobierno. Uno de los congresistas de ese partido, José Daniel López, criticó muy duramente a su colectividad por esto, pero con ministerios de por medio es difícil crucificar a un ministro en apuros.

¿Revanchismo?

El ministro de Justicia, Wilson Ruiz, anda de muy buenas migas con los presidentes de las altas cortes. Y esa línea se ha visto reflejada en el proyecto de reforma a la justicia. Además de unos artículos muy polémicos que seguramente se hundirán en el último debate, hay un pulso creado con el Consejo de la Judicatura. En esa línea, el Gobierno buscó aliados como el contralor Felipe Córdoba, de muy buena relación con las altas cortes, para lograr la aprobación de la reforma que le quita al Consejo de la Judicatura la facultad de nombrar al director ejecutivo de la Rama Judicial, que maneja un presupuesto anual de 4,3 billones de pesos. Con una particularidad: en 2017 para ese cargo se postuló a Marcela Yepes, esposa del contralor. No obstante, el elegido fue Mauricio Cuestas. Por eso hay quienes dicen que el apoyo del contralor a la reforma y en particular a que se le quite ese poder al Consejo de la Judicatura podría tener cierto aroma de revanchismo. ¿Será?

De la diplomacia

Al embajador de Colombia en Rusia, Alfonso López Caballero, le ha tocado ir varias veces a dar explicaciones al Ministerio de Relaciones Exteriores ruso por cuenta de varias salidas en falso del Gobierno. Primero fue la expulsión de dos diplomáticos rusos que supuestamente eran espías, un episodio que agrietó las relaciones entre ambos países. Luego, fueron los tropiezos para que el Gobierno adquiriera la vacuna rusa, pues en un principio, al parecer por asuntos de geopolítica, no tenía mucho impulso. Y ahora, la acusación hecha por el ministro de Defensa, Diego Molano, sobre la supuesta influencia rusa en alborotar las redes sociales durante el paro nacional. López Caballero ha tenido que poner la cara todas estas veces. Mientras tanto, la viceministra de Relaciones, Adriana Mejía, hoy tambalea. Todo indica que la nueva canciller y vicepresidenta Marta Lucía Ramírez pidió ese cargo para alguien de su entera confianza. El lío es que Mejía es de las entrañas de María Paula Correa, el poder detrás del poder en la Casa de Nariño. ¿Quién ganará este pulso?

¿Constituyente?

En medio del agitado escenario nacional, algunos empiezan a ambientar la posibilidad de una constituyente o de una gran reforma vía legislativa como salida a la crisis. Una propuesta que tendría eco entre algunos organismos de control, empezando por la Fiscalía. Como se sabe, uno de los actuales asesores del fiscal Francisco Barbosa es el exmagistrado Carlos Bernal Pulido, muy allegado al también constitucionalista Juan Manuel Charry, quien esta semana pidió la nulidad de la sentencia de las 16 curules para las víctimas. En los mentideros políticos se dice que esa propuesta, que empieza a cocinarse, buscaría reformar la justicia, volver a la idea de la supercorte y centralizar las facultades del manejo de orden público en el presidente.

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