El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Alto turmequé: de tierras prometidas, jugadas políticas y otros líos

Los mejores confidenciales sobre el poder en Colombia.

28 de noviembre de 2020 - 04:00 p. m.
Caricatura de Thumor
Foto: Thumor
PUBLICIDAD

A favor y en contra

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta?

El libro Una tierra prometida, las mundialmente promocionadas memorias del expresidente Barack Obama, han sido bien recibidas por lectores colombianos consultados por El Espectador, en especial de los círculos de poder, por ser “reveladoras de un mandato histórico y políticamente correctas”. El capítulo que más les emocionó fue el del juego de poder y los encuentros con el líder ruso Vladimir Putin. Del otro lado están a quienes les han parecido predecibles, injustificables para 900 páginas y, además, sin una sola alusión a las relaciones con Colombia o a algún colombiano. Una fuente editorial dijo que en el segundo volumen, previsto para el año entrante, sí citará al país y sus dirigentes, porque abordará la política antidrogas.

Licencia I

Tal vez la única licencia políticamente incorrecta que Obama se da en todo el libro es cuando David Plouffe, uno de sus asesores de campaña, describe a Hillary Clinton, cuando era adversaria política y no aliada, así: “Es como un puto vampiro, no hay forma de acabar con ella”. Aunque Obama agrega enseguida que “su tenacidad era admirable”.

Licencia II

Y en el ámbito personal hay una que otra anécdota, como cuando se avergüenza de que en sus primeros años de universidad posaba de intelectual ante las chicas con las que “intentaba intimar” haciendo citas de Marx y Marcuse, Fanon y Gwendolyn Brooks “para la estudiante de sociología de piel tersa que nunca se fijo en mí”; Foucault y Woolf, “para la etérea bisexual que vestía casi siempre de negro”. Fracasaba y admite: “Mantuve con ellas relaciones afectuosas pero castas”.

Diego y Pablo

“No conocí a Pablo Escobar, te lo juro por mi vieja, la Tota, que está en el cielo”, fue la respuesta de Diego Armando Maradona para el programa Líbero, del canal argentino TyC Sports, y el último que le dedicó un largo reportaje al fallecido futbolista y le hizo la pregunta ante un rumor de que él había viajado a Colombia alguna vez a jugar para el capo del cartel de Medellín a cambio de dinero. Opinó: “Escobar se cansó de llenar su casa de dólares y solo entonces empezó a hacer casas para los pobres, no por bueno. Por eso les digo a los pibes que digan no a las drogas, no sigan mi ejemplo, porque yo fui bien educado pero en eso fui un desaprendido”.

Memorias de Lucho

Si bien el exalcalde Lucho Garzón viene desempeñando un rol de mediador en las conversaciones de sectores de la centro-izquierda con miras a una eventual alianza para las presidenciales de 2022, desde hace un año (cuando aspiró por firmas nuevamente a la Alcaldía de Bogotá), permanece marginado de la escena política. ¿La razón? Dice que está atendiendo temas de índole personal y uno de los asuntos que lo mantiene ocupado desde hace meses es su libro. Lucho está trabajando en una serie de memorias y recuentos de su trayectoria política, social y sindical, buscando recrear su vida acorde con los acontecimientos del siglo XX y el XXI, entre ellos, la Constitución del 91 o su inesperada llegada al Palacio Liévano. El libro va avanzado y ya hasta le tiene nombre: Valió la pena.

La jugada I

La terna que presentó el presidente Iván Duque para reemplazar a Carlos Bernal, magistrado de la Corte Constitucional, ha sido muy mal recibida por el ámbito jurídico del país. Sin embargo, la jugada del mandatario parece inteligente: por un lado, en la terna incluyó a dos personas cercanas al uribismo, que todo parece que no van a ganar: José María del Castillo, muy allegado a Rodrigo Noguera, rector de la Universidad Sergio Arboleda, ultraconservador; y Fernando Grillo, quien trabaja desde los gobiernos de Álvaro Uribe como director del Departamento de la Función Pública. Pero la que ya se siente elegida en el Congreso es Paola Meneses Mosquera, quien tiene todo el respaldo de Palacio y del propio fiscal Francisco Barbosa, pues es su subalterna como fiscal delegada contra la Criminalidad Organizada.

La jugada II

Aunque hay voces que piden que el Senado devuelva la terna, ese escenario nunca ha pasado ni pasará, mucho menos cuando las maquinarias del Gobierno por fin empiezan a funcionar en el Congreso. Paola Meneses es amiga del presidente Duque desde los doce años en el colegio Rochester de Bogotá. Ha sido funcionaria pública dedicada y juiciosa, pues hace bien lo que se le encarga. Trabajó en la vicepresidencia jurídica de ETB y en la Federación de Departamentos y Duque la nombró superintendente de Subsidio Familiar. Paola es hija de Álvaro Meneses, antiguo vicepresidente jurídico de Ecopetrol, y de Stella Mosquera, funcionaria de toda la vida de la rama Judicial. Pero, más importante aun, se dice que Meneses tiene el aval y el apoyo del contralor Felipe Córdoba y del registrador Álex Vega, quienes tienen buenos amigos en el Congreso.

Líos mayores

El excontralor de Bogotá Juan Carlos Granados fue seleccionado recientemente por el gobierno Duque para integrar una de las siete ternas que deberá escoger el Congreso para la conformación de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial, el órgano que reemplazará a la desprestigiada Sala Disciplinaria del Consejo de la Judicatura. Es decir, los que lleguen a ese cargo serán jueces de los jueces del país. El lío con el excontralor Granados es que hoy está acusado por la Fiscalía por el escándalo de Odebrecht. Según el proceso, Granados se habría concertado con emisarios de la multinacional para favorecerla en un proyecto de infraestructura en Boyacá cuando fue gobernador. Aunque Granados siempre ha defendido su inocencia, no parece presentable que pueda llegar a ser juez de jueces con semejante acusación encima. El Congreso elegirá a los miembros de la Comisión de Disciplina el próximo 2 de diciembre.

Providencia y el olvido

A raíz de la tragedia causada por el huracán Iota en el archipiélago de San Andrés, allí recordaron esta semana el libro de relatos Providencia, de Álvaro Cepeda Samudio, uno de los integrantes del Grupo de Barranquilla junto a Gabriel García Márquez. En 1953, Cepeda fue invitado al archipiélago, con un grupo de periodistas, con motivo de la visita oficial del dictador Gustavo Rojas Pinilla, quien había dado un golpe de Estado al presidente Laureano Gómez. Se trata, en realidad, como dice la reciente reedición que hizo la Universidad del Norte, de “una crónica cargada de ternura, de movimiento, sentimos los redoblantes del tambor de un niño”. Él escribió: “Me gusta esta isla porque está llena de niños, y además porque no he visto a nadie tocar con tantas ganas un tambor como a Felipe Rinkel”. También cita a piratas y bucaneros, y describe los hoy arrasados cerros de la isla. Y, entre líneas, denuncia el olvido de esos parajes y que “Julio Gallardo es el continental dueño de medio San Andrés”, desplazando a los raizales. ¿Qué diría 67 años después?

Conoce más
Ver todas las noticias