Como se sabe, según un concepto del Consejo Nacional Electoral (CNE), el exvicepresidente sólo puede ser candidato a las elecciones locales de octubre próximo a nombre de la U, partido al que renunció a finales de agosto del año pasado, cuando ya corría la inhabilidad para poder cambiar de divisa política.
Garzón anunció recientemente que presentará una tutela contra la decisión del CNE, pues considera vulnerado su derecho a elegir y ser elegido. Y dijo que en caso de lograr tumbar la prohibición de aspirar por otro partido o movimiento diferente a la U, iniciaría un proceso de recolección de firmas para ser candidato a nombre de un grupo significativo de ciudadanos. Campaña que podría sumar el apoyo del uribismo.
En efecto, la senadora Susana Correa, del Centro Democrático, reveló que están a la espera de que se presente la tutela y se resuelva, para ratificar dicho respaldo: “Es una decisión tomada y confiamos en que haya noticias buenas para la ciudad Cali y para Angelino Garzón”, dijo. Es claro que tanto el uribismo como la U saben que el exvicepresidente es una ficha ganadora y puntea en todas las encuestas en la capital vallecaucana.
Garzón ha dicho que quiere generar “un gran movimiento político y social amplio”, que incluya a la izquierda, al centro y a la derecha colombianas, en aras de la reconciliación, ¿pero será que santismo y uribismo se unen en torno suyo? Y otra arista: el eventual aval de la U podría romper los acuerdos de la Unidad Nacional en el Valle, que dicen que Dilian Francisca Toro, de ese partido, es la candidata a la Gobernación, y que a la Alcaldía le debe quedar al liberalismo, que ya tiene a varios precandidatos trabajando por ese aval.