Desde el Senado de la República, ante la serie de críticas al proyecto de reforma a la Justicia Penal Militar, se ha aclarado que a partir del acto legislativo los tribunales marciales (militares) van a tener una carrera propia, independiente del mando institucional.
Así las cosas, los comandantes de las Fuerzas Militares no podrían dar órdenes a sus inferiores jerárquicos, como hoy en teoría lo pueden hacer.
Según él senador Juan Manuel Galán, ponente del proyecto, esa ‘carrera autónoma’, va a dar más independencia, credibilidad y legitimidad a la Justicia Penal Militar.
“Los ascensos de quienes hagan parte de la Justicia Militar no van a depender de sus superiores jerárquicos del mando institucional”, explicó Galán.
De otro lado, Galán defendió la creación de la Policía Penal para los uniformados de esa institución. La idea es amparar a la totalidad de los hombres de la Fuerza Pública.
“La Justicia Penal Policial va a reglamentarse para que opere de acuerdo con los actos que cometan los policías”, sostuvo.
¿Qué va a la Justicia Militar?
El senador Galán defendió del proyecto de “jamás” la Justicia Penal Militar podrá conocer de una serie de actos por fuera del servicio.
Casos de falos positivos, genocidio, desaparición forzada, tortura y violencia sexual, nunca podrán ser de conocimiento de los tribunales castrenses porque “no guardan ningún tipo de relación con el servicio y las funciones de los militares.