El mundo grita «¡basta ya!» a la violencia de género, pero las estadísticas siguen siendo preocupantes en Colombia. Según la ONG Sisma Mujer, entre el universo de reportes de violencia por parte de una pareja o expareja se constató que en el 87% de los casos las víctimas eran mujeres. Sin embargo, el silencio es cómplice de esta radiografía de agresiones ya que el 73% de las mujeres no denuncian los hechos. Un estudio del Foro Económico Mundial reveló la pésima situación colombiana referente a la relación entre población femenina y masculina en cuestiones económicas, políticas, laborales, de seguridad y de maltrato, según este documento que se realizó teniendo en cuenta la situación en 142 países, Colombia descendió del puesto 35 al 53, ocupando el último lugar en Latinoamérica, y por debajo de muchos países como Mozambique, Malawi y Namibia.
Violencia de parejas o exparejas
Entre 2003-2013 este fenómeno se ha incrementado en un 16%, registrándose un total de 39.020 casos. El 45% de la violencia de pareja contra las mujeres proviene de su compañero permanente. En Bogotá, por ejemplo, de los 6.281 casos registrados de violencia, se encontró que a 17 mujeres sus parejas las maltrataron a diario. Un escenario que recuerda el sonado crimen de Viviam Paola Urrego, una arquitecta de 32 años de edad.
El 31 de marzo de 2012 el país se conmocionó cuando trascendió la noticia de que en la plazoleta de comidas del centro comercial Gran Estación, en Bogotá, Urrego recibió más de 20 puñaladas por parte de su esposo, Javier Giovanni Ceballos, un ingeniero mecánico de 33 años. El homicidio sucedió frente a los padres de ella, el hijo de él y la hija de meses de la pareja. Cientos de espectadores se convirtieron en testigos de este atroz asesinato. Un largo historial de maltratos físicos y psicológicos fue registrado antes de esta tragedia. Urrego busco divorciarse varias veces, pero él siempre se lo impidió. Giovanni Ceballos fue condenado a 45 años y ocho meses de prisión por el delito de homicidio agravado.
Violencia sexual
La organización Sisma Mujer, en el marco del Día Internacional de la no Violencia contra la Mujer, publicó un extenso reporte en el que se evidencia que los delitos sexuales contra la población femenina han aumentado en un 46% en la última década. Cada 30 minutos una mujer sufrió este tipo de agresión en el país. En total se presentaron 17.512 casos. En Bogotá una mujer fue víctima de violencia sexual cada tres horas. En Antioquia, por ejemplo, una mujer cada lo fue cada cuatro horas, y en Valle del Cauca una mujer cada seis horas. En el 84% de los casos el agresor fue un familiar, un conocido o su pareja o expareja.
Meses después de presentarse el homicidio de Viviam Urrego por parte de su esposo, el 24 de mayo de 2012 el país conoció el atroz crimen de Rosa Elvira Cely, la mujer de 35 años que fue ultrajada, torturada y empalada en el Parque Nacional de Bogotá. Su victimario, Javier Velasco, fue su compañero de estudio. Tras presentarse los macabros hechos, Cely logró dar aviso de su paradero a las autoridades, quienes la encontraron desnuda, malherida, tendida sobre un charco de sangre, con heridas en brazos y cuello como señales de estrangulamiento, tenía un fuerte golpe en la cabeza, y sus zonas íntimas bastante lastimadas, no dejaban de sangrar.
Una ambulancia la trasladó al hospital Santa Clara, pero cinco días después falleció. El siniestro crimen de Rosa Elvira, madre de una niña de 12 años, estremeció a todo el país y cientos de personas salieron a las calles a exigir justicia. Tras su captura Velasco aceptó ser el autor de este asesinato, por el que fue condenado a 48 años en prisión.
Feminicidio
El hecho de asesinar a una mujer simplemente por serlo es una práctica recurrente de violencia en Colombia. Una mujer fue asesinada cada tres días por circunstancias asociadas a la violencia intrafamiliar –en total se registraron 123 casos el año pasado–; una cada cuatro días por hechos conexos a la violencia en pareja, resultando 97 casos en 2013; y una cada 52 días por situaciones relacionadas al delito sexual, presentándose siete casos.
Uno de los crímenes que más recuerda el país en temas de femicidio, fue el de Tatiana Fandiño, ocurrido en los primeros días de abril de este año. Todo comenzó cuando un habitante de calle hizo un macabro hallazgo en la localidad de Kennedy en Bogotá. Al interior de una maleta abandonada se encontraba el cuerpo descuartizado de Tatiana Fandiño, una mujer de 23 años quien fue golpeada, torturada, amarrada con alambre y cauchos de llanta y asesinada por asfixia.
Por este horrible crimen fue capturado su exnovio Kevin Rubén Valencia de 20 años de edad. Todo, al aparecer, empezó por un rumor esparcido en la red social Facebook, en el cual se acusaba a Tatiana de estar involucrada es líos sentimentales, peleas y chismes con las personas con las que convivía. Ellas eran su novio, Eduardo Martínez y la novia de este último. Meses atrás, Fandiño había abandonado su casa para llegar a la casa en la que vivían estas tres personas.
Los comentarios publicados en la red social le habrían servido a las autoridades como prueba principal de pruebas para judicializar a los dos jóvenes por el asesinato de Fandiño. Familiares de la víctima aseguraron que la mujer ya había sido, en repetidas oportunidades, golpeada por su pareja. Tanto a Valencia como a Martínez se le imputó cargos por los delitos de homicidio y tortura. En el informe de Medicina Legal se señaló que Tatiana fue amarrada de manos y pies, recibió una fuerte golpiza que le desfiguró el rostro, y murió por asfixia mecánica.
Violencia en contextos sociopolíticos
Claudia Mejía, directora de la Corporación Sima Mujer explica que las mujeres en Colombia no denuncian este tipo de violencia en el marco del conflicto armado: “un 82% de las mujeres no denuncia por una razón cultural que tiene que ver con que el crimen en que la víctima tiene vergüenza y culpa. Esa es la razón por las que las mujeres silencian este crimen para no ser estigmatizadas y criticadas. Los perpetradores siguen viviendo cerca de las mujeres por lo que no denuncian ante posibles represalias. El desestimulo que produce en las mujeres el acceder a la administración de justicia es un segundo acto de violencia un acto de revictimización”. Durante 2013 se presentaron 64 casos de violencia en contexto sociopolítico, de los cuales un 14 % fueron propiciados por narcotraficantes y paramilitares y un 6% por la guerrilla. A pesar de que los miembros del a Fuerza Pública son los principales victimarios en estos crímenes, durante este año la cifra de ataques por disminuyó en un 24%.
Uno de los casos más repudiados y recordados es el de subteniente del Ejército Raúl Muñoz, quien se declaró responsable de haber violado a dos niñas en Tame (Arauca). Sin embargo jamás reconoció haber matado a una de las menores, quien fue asesianda junto a sus hermanos. Los escabrozos hechos se presentaron el 2 y 14 de octubre de 2010. EL cinismo del uniformado llegó al punto de declarar que “las dos relaciones fueron consentidas por las niñas”. El militar fue condenado a 60 años de prisión después de hallarlo responsable de la violación y asesinato de Jenny Narvey de 14 años, quien falleció por los golpes propinados con un machete. Asimismo, fue sentenciado por la muerte de los dos hermanos de la niña, Jimmy Ferney y Jeferson Giovany Torres Jaimes, de 9 y 6 años de edad.
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