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¡Cafiaspirina Presidente!

De cómo en las elecciones presidenciales de 1926 los colombianos votaron por medicamentos, piojos y niguas.

17 de junio de 2012 - 04:00 p. m.
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Transcurría la década de los años 20 y cientos de avisos comunicaban: “Cafiaspirina de Bayer, Quita el dolor de cabeza, calma la excitación nerviosa, levanta las fuerzas físicas y mentales y reanima completamente el espíritu”.

Tal vez el gran despliegue publicitario, o quizá las milagrosas cualidades curativas anunciadas, llevaron a que, durante las elecciones presidenciales de 1926, el medicamento “Cafiaspirina” alcanzara una alta votación ante los ojos estupefactos de los jurados electorales que no entendían la broma y no sabían si contar el voto como “en blanco” o endosárselo al candidato único, el conservador tolimense Miguel Abadía Méndez. “Hoy, 14 de febrero mi candidato oficial es el señor Cafiaspirina”, se leyó en varios de los tarjetones, en Bogotá. En otras partes del país algunos votaron por ídolos deportivos, cantantes, amigos del barrio e incluso en Ibagué hubo quien votó por sus parásitos. “Yo voto en esta elección de grandísimo interés por mis piojos y mis niguas”, se escribió en una papeleta.

¿Qué eventos y decisiones propiciaron tan ridícula situación? Numerosos indicios de fraude en las elecciones para autoridades locales de 1921 habían llevado a la dirección del Partido Liberal a dudar de la conveniencia de seguir participando en comicios sin garantías. Pero fue tras la elección presidencial de 1922, en la que Pedro Nel Ospina venció a Benjamín Herrera y en la que un liberalismo indignado denunció fraudes en decenas de municipios, que la convención del partido, reunida en Ibagué, habló por primera vez de practicar la “abstención”.

Durante el mes de octubre de 1925 los diferentes partidos se preparaban para las elecciones de concejos municipales y asambleas departamentales. Mientras el Partido Liberal, en alianza con elementos organizados del obrerismo bogotano, apoyaba manifestaciones y protestas de estudiantes y comerciantes, conferencistas conservadores y representantes de la Iglesia insinuaban invitaciones a la violencia. En vísperas de los sufragios, una conferencia de la “Cruzada Católica”, reproducida en distintos diarios, anunció: “Es preciso que corra la sangre por las calles de la capital antes que el liberalismo se imponga mañana en las urnas. ¿Acaso nosotros hemos olvidado la historia del Partido Conservador? ¿No fueron nuestros hombres a los campos de guerra a estrangular la dominación de los enemigos de la religión católica y del orden social?”.

En algunos municipios los directorios del partido tuvieron que decretar la abstención en la mañana de las elecciones, ante el miedo de lo que pudiera pasar: “El Directorio Liberal decreta la abstención en Ciénaga. La situación es imposible de narrar. No tuvimos opción, pues aquí hay gente armada venida de Santa Marta y dispuesta a todo”. En Bogotá se registraron heridos, vandalismo y se suspendió el servicio de tranvía. A la mañana siguiente, la representación liberal en el Congreso de la República decidió renunciar en masa como señal de protesta.

A la retirada de los liberales del Congreso le siguió la renuncia de los liberales en el gobierno conservador. Durante una nueva Convención los delegados por cada departamento votaron a favor de lo que se denominó “Abstención Integral”, la cual implicaba el retiro total de la colectividad de la actividad gubernamental y legislativa. Fue entonces cuando el Partido Liberal renunció al derecho de presentarse en las elecciones presidenciales de 1926.

Para promover y garantizar la abstención, según se lee en la prensa, “se realizaron mítines, carteles, conferencias, se repartieron hojas sueltas y hasta se prepararon fiestas en diferentes regiones del país, para mantener a los obreros y a los trabajadores alejados de la tentación de las urnas”. Y en efecto, en un despliegue de organización y disciplina, el Partido consiguió que gran parte de la población se alejara de los puestos de votación en señal de protesta y descontento ante los abusos del régimen conservador. E igual, la gente votó. Querían votar. Pudo más el derecho a la burla y fueron estos, los años 20, tiempos en los que la Cafiaspirina pudo haberse tomado el poder.


Telegrama «orden de abstención total»

“Bogotá, enero 19 de 1926. –Señores miembros de los Directorios departamentales- Estando próxima la fecha señalada por la ley para que tengan lugar las elecciones para presidente en el periodo constitucional que principia el 7 de Agosto venidero, y estando vigente la resolución imperativa de la Convención de Medellín sobre abstención absoluta por parte de nuestros copartidarios en el debate indicado, llamamos la atención de ustedes para que en el territorio de su jurisdicción se observe estrictamente el mandato de la augusta corporación liberal acordado por causas que el tiempo no ha modificado sino para hacerlas más firmes y justificativas. DIRECCIÓN NACIONAL LIBERAL”

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Imitando al partido Liberal, el Partido Comunista Colombiano promovió la abstención en elecciones presidenciales, como “huelga electoral en contra de los partidos políticos”.

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