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Centro Democrático: un hervidero

El escándalo de Odebrecht debilita a Óscar Iván Zuluaga. Iván Duque pide respuestas y Carlos Holmes Trujillo insiste en que el candidato debe escogerse en consulta popular. Luis Alfredo Ramos, ¿carta tapada?

05 de febrero de 2017 - 10:24 p. m.
Foto: Cristian Garavito / El Espectador
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Si bien desde hace rato partidos como el Centro Democrático y congresistas como Juan Manuel Galán (Liberal), Jorge Robledo (Polo) y Claudia López (Alianza Verde) ya destaparon sus cartas, bien se puede decir que fue el presidente Juan Manuel Santos quien desde mediados de enero marcó el punto de partida en el pulso por la elección de su sucesor en 2018 cuando anunció que el general (r) Óscar Naranjo sería el reemplazo de Germán Vargas Lleras en la Vicepresidencia. 

Desde ese momento, al interior de los partidos se desataron una serie de disputas que han dejado al descubierto rencillas del pasado o, como dicen algunos, han sacado a flote la condición humana y las ambiciones políticas cuando de la lucha por el poder de trata.En ese pulso, el Centro Democrático vive días de turbulencia por cuenta del escándalo de los sobornos pagados por la firma brasilera Odebrecht para la adjudicación de multimillonarios proyectos en el país.

Lo cierto es que el máximo jefe del Centro Democrático, el expresidente Álvaro Uribe, ya empezó a marcar distancia de su muy cercano exfunionario y candidato de la presidencia, Óscar Iván Zuluaga, y está pidiendo con claridad que se revise la campaña porque es probable que se hubieran superado los topes contemplados por la ley y además se hubiera recibido dinero de organizaciones extranjeras, lo que está claramente prohibido en la normatividad electoral. 

Un tsunami que crece día a día y que amenaza con arrastrar a una de las piezas claves del uribismo en su apuesta por recuperar el Solio de Bolívar: Óscar Iván Zuluaga, el hombre que le peleó de tú a tú a Santos en 2014 y que incluso le ganó la primera vuelta. El meollo del asunto es que uno de los asesores de su campaña, el brasilero Duda’ Mendonça, declaró a la Fiscalía de su país que Odebrecht le habría pagado US $4,3 millones por ese trabajo. Zuluaga reconoció públicamente una reunión en Sao Paulo con el estratega político, pero dijo que lo había contratado directamente por una suma cercana a los US $1,3 millones. (Lea: Iván Duque estuvo en reunión entre Óscar Iván Zuluaga y ‘Duda’ Mendoça).

En dicha reunión habría estado acompañado por su hijo, David Zuluaga, y por Iván Duque, otro de los precandidatos del Centro Democrático y, dicen en voz baja algunos uribistas pura sangre, el preferido hoy en día de su máximo líder, el expresidente Álvaro Uribe. La semana pasada, las declaraciones de Duque diciendo que Zuluaga  “debe responder” por los pagos de su campaña fue visto como una zancadilla para tratar de sacarlo del juego electoral. 

De riposta, saltaron a la primera plana antiguos rivales políticos que en el interior del uribismo tiene el exministro de Hacienda, como es el caso del senador José Obdulio Gaviria y el excomisionado de paz Luis Carlos Restrepo. La noche se le vino encima cuando el mismo Uribe le pidió al Comité de Ética de la colectividad investigar la campaña de Zuluaga en 2014 en relación con los pagos de Odebrecht. (Lea: «Sobre los pagos de campaña debe responder Óscar Iván Zuluaga»: Iván Duque). 

“Si el doctor Oscar Iván es un candidato viable allí estará, de acuerdo con las determinaciones que tome el Comité de Ética”, afirmó Gaviria, dejando en el ambiente un manto de duda. Cabe recordar que en la campaña al Congreso de hace tres años, Zuluaga le pidió retirarse de la lista pues su presencia en ella no le servía ni al entonces precandidato Francisco Santos, ni a al expresidente Uribe ni al país.

Una herida a la que le cayó más sal en la convención del partido que sirvió en ese entonces para la proclamación de Zuluaga como candidato presidencial, que terminó con acusaciones de los derrotados sobre fraude e irregularidades en la votación interna. Y el año pasado, en un comunicado público, Gaviria insinuó que las ambiciones de Zuluaga, en ese momento presidente del Centro Democrático, amenazaban la unidad y los intereses estratégicos de la colectividad.

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Restrepo, por su parte, desde la clandestinidad, envió una carta en la que solicita que la conducta de Zuluaga sea investigada a fondo, pide sanciones y asegura que el simple hecho de contactar al asesor ‘Duda’ Mendonça por medio de una empresa interesada en contratos en Colombia representa de por sí una irregularidad, en concreto, una “conducta éticamente reprochable”.Y agrega: “Si el partido quiere tener autoridad moral en su lucha contra la corrupción, debe mandar una señal muy clara al respecto”.

Por ahora, el exministro se sostiene en que si hubo irregularidades, estas fueron a sus espaldas. Ha pedido que se investigue a fondo a los que estuvieron en su campaña y ha dicho que seguirá adelante en su aspiración. Sin duda, su imagen se ha debilitado al interior del uribismo, pues no se trata solo del escándalo de Odebrecht. En el pasado fue por el caso del “hacker”, del que ya fue absuelto, pero su nombre está mencionado también en el proceso por Reficar, por ejemplo. (Lea: Uribe le pide al Centro Democrático investigar campaña de Óscar Iván Zuluaga). 

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Todos saben que en el Centro Democrático el que manda es Uribe. A Zuluaga muchos quieren cobrarle deudas políticas del pasado. Y aunque hace poco en una reunión se habló de una sola causa, de respeto y de unidad entre los precandidatos, la realidad muestra que cada quien ya tira para su lado.

Duque pide respuestas, aunque también debería explicar por qué denunció a Odebrecht en la Superintendencia de Industria y Comercio pero en su momento no habló nada de la reunión en Brasil junto a Zuluaga. Carlos Holmes Trujillo, el tercer precandidato en la baraja, se mantiene cauteloso, aunque en una reciente entrevista señaló que insistirá para que la escogencia del candidato presidencial del uribismo se haga mediante consulta y no en una convención, lo que implica una clara señal de desconfianza.

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Mientras tanto, los rumores hablan de que a la lista podría sumarse otro nombre: el del exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, cuya ponencia en la Corte Suprema en el proceso en su contra  por presuntos nexos con grupos paramilitares iría pidiendo el archivo de la investigación. De cualquier manera, el uribismo sabe que el capital ganado con el triunfo del No en el plebiscito por la paz es un jugoso botín que no puede echar por la borda para las presidenciales de 2018, donde muchos analistas desde ya dan a su candidato, sea quien sea, como fijo en segunda vuelta. El lío es que como están las cosas, quizás sus decisiones políticas tengan que esperar una que otra decisión judicial.   

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