Hace una semana comenzó el paro armado en Chocó y el panorama hoy es el de una población amedrentada, con hambre, sin transporte, sin combustible y prácticamente “secuestrada”, según dijo el administrador apostólico de Istmina (Chocó), monseñor Julio Hernando García.
“Escasean los alimentos y no hay combustible. Estamos cercados porque no hay salida ni por Pereira ni por Quibdó. Es una población secuestrada, sin alternativa, no entran los carros porque les da miedo que los quemen o que se tomen contra ellos otras represalias”, dijo el religioso.
El llamado de monseñor García es para que les envíen comida, pues según él hay familias con hambre, especialmente en la población vecina al río San Juan y al río Baudó. Allá están totalmente inmovilizados, y sobre todo los indígenas están sufriendo.
Por su parte, el alcalde de Istmina, Arley Pino, explicó que debido a que no hay transporte terrestre ni fluvial el comercio está muy mal y los alimentos se han agotado. “El Gobierno no ha hecho presencia para nada”.
El vocero de la Asociación Colombiana de Camioneros, Ricardo Virviescas, aseguró que como consecuencia del paro armado su gremio pierde 300 millones de pesos diarios.
Las declaraciones del gobernador de Chocó, Luis Gilberto Murillo, en el sentido de que el departamento está abandonado a su suerte y de que si el paro se hubiese presentado en Antioquia el Estado entero se habría volcado a tratar de solucionarlo, concretaron una reunión con el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, para hablar del incremento del pie de fuerza en el departamento.
Murillo salió con el compromiso de que el Gobierno realizaría un consejo de seguridad en Quibdó en los próximos días, para analizar la delicada situación de orden público en el departamento que se ha visto afectado por dos paros armados en menos de dos meses.
Precisamente, la confirmación de la visita fue hecha por el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, quien dijo que mañana mismo (sábado) él y el ministro Pinzón viajarán a Chocó con un paquete de medidas para hacerle frente a las amenazas.
Mientras tanto, el compromiso del comandante de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas, es que el almirante Roberto García Márquez va a dirigir en Chocó las operaciones de la Infantería de Marina para volver a la normalidad.