La participación compitió con el fútbol y el clima. Los abstencionistas y la infundada esperanza de Mockus otra vez se quedaron en casa, lo cual no tiene que ver con legitimidad o gobernabilidad.
Un balance muestra que los partidos tradicionales perdieron su caudal electoral o han sido atraídos por el uribismo. Pero no sólo ellos: el Polo, gran animador en 2006, también. ¿Perdurarán los verdes?
Sin embargo, los sentimientos de partido (diferentes a los partidos oficiales) permanecen latentes. La coalición que ha elegido a Santos ya tenía la mayoría de votos liberales y conservadores que reeligieron a Uribe, y Mockus recogió buena parte de los votantes del Polo. La consigna abstencionista de ese movimiento buscaba una salida decorosa al reconocerse en minoría. No se le vaticinan buenos vientos luego de solicitar expulsar al presidente de la CGT, por pensar diferente y no hacerlo con el alcalde de Bogotá, quien, en contravía, solicitó a los ciudadanos votar. Es claro que los votos de Petro se repartieron entre una militancia dura, 2% que aumentó la votación en blanco y quienes votaron por Mockus.
La elección de Santos es un espaldarazo de los electores al modelo Uribe. El presidente electo no especuló ni propuso transformaciones abismales para conseguir el favor de la opinión, ni siquiera cuando los verdes le superaban en las encuestas. Después, su campaña reaccionó, reafirmando su afinidad con Uribe y coincidiendo ese gesto con la autodestrucción de Mockus, quien no requirió más que exponer la vaguedad de sus conceptos para perder.
El peor momento para el candidato verde, fue aquel en que no pudo identificarse como gobiernista ni como opositor. Muchos de sus llamados demostraron el candor y desconocimiento de los asuntos públicos que las mayorías no quisieron para un presidente que deberá lidiar con la “jauría” política, el desempleo, el déficit de las finanzas públicas, los problemas del vecindario, el narcotráfico y los grupos ilegales.
Aunque una cosa es ganar elecciones y muy otra gobernar, un “plus” de Santos fue electoralmente y lo será al ejercer como presidente su experticia en el gobierno. Es un presidente que llega “aprendido”. En cuanto a los apoyos que recibió Santos, la pregunta es : ¿habrá cama para tanta gente en su mandato ?
Finalmente, el gobierno Santos será el de un presidente de claro origen liberal, que ha logrado congregar a casi todas sus vertientes. Uribe se va, pero, con Santos, bastante de él se queda. Ahora que comienza la formación de gobierno, conoceremos los alcances de sus consejos.