La conjugación de factores como la rebelión del Senado ante el trámite de las facultades extraordinarias para la reestructuración de la Rama Ejecutiva, el envío de las copias de la Fiscalía a la Corte Suprema de Justicia para que se investigue a 13 congresistas por irregularidades en el manejo de los bienes de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE), la preocupación por las cuotas burocráticas y hasta la presión generada por el expresidente Álvaro Uribe contra el ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, a través de Twitter, desataron una aguda crisis en la mesa de Unidad Nacional.
Los más inconformes fueron los miembros del Partido Conservador, al advertir el intento del Gobierno de agregar en el texto del proyecto de facultades extraordinarias un inciso que autoriza al Ejecutivo para cambiar “la naturaleza jurídica de establecimientos públicos y otras entidades adscritas al sector central de la administración pública”, lo que le permitiría hacer profundas modificaciones sin contar con el aval del Congreso. Esto desató el levantamiento de la Plenaria y el aplazamiento de la aprobación de la ley.
Además, la decisión de la Fiscalía de compulsar copias a la Corte Suprema de las investigaciones que se adelantan contra 13 congresistas —10 de ellos del Partido Conservador— por irregularidades en el manejo de bienes de la DNE fue la gota de rebosó el vaso, pues en la colectividad consideran que es Vargas Lleras quien está detrás de los señalamientos contra los azules.
El senador Hernán Andrade, uno de los involucrados en el escándalo, señaló que “no hay derecho a que digan que el conservatismo es el partido corrupto y ladrón, que donde están sus funcionarios sale pus. Nosotros tenemos que ser buenos para empujar el carro de las víctimas, del estatuto anticorrupción y del Plan de Desarrollo, pero pésimos ante la opinión pública”. Andrade criticó además que en las entidades del resorte del Ministerio del Interior y de Justicia se hagan señalamientos de que “todo lo que había antes era corrupción y ahora todo es puro y casto, y claro, ahí está Vargas Lleras saliendo todas las semanas con eso”.
Con este señalamiento, Andrade puso en evidencia la inconformidad con el Mininterior y la pérdida de burocracia de la colectividad en el Estado, planteamiento que fue ratificado por el senador Eduardo Enríquez Maya, quien advirtió que con estos actos “se está creando un foco de inconformismo, porque al conservatismo, no digo que lo estén barriendo, pero lo han corrido de posiciones importantes que tenía en la administración del presidente Uribe”. Declaración que podría dejar en evidencia una presión de parte del exmandatario tras la inconformidad planteada a través de su cuenta en Twitter, desde donde ha lanzado en los últimos días agudas críticas contra Vargas Lleras, tratándolo incluso de “clientelista” posando de “transparente”.
Frente a la evidente inconformidad en su contra, Vargas Lleras prefirió marginarse de la disputa y dijo que “no creo que el asunto sea de burocracia, porque la creación de los tres ministerios es un tema con el que está de acuerdo todo el Congreso y es de resorte del Presidente, quien aún no ha tomado ninguna determinación de quiénes serán los que ocupen estas carteras”. Además, el ministro anunció una reunión extraordinaria de la mesa de Unidad Nacional, el martes próximo, para dar a conocer la agenda que se discutirá en el Legislativo y para que “ese tipo de fricciones se resuelvan internamente y no en público”. Claro que Vargas Lleras no se quedó callado y también trinó en Twitter: “Cero impunidad en develar la corrupción que carcomió a esa entidad (DNE)” y “yo no vine a este Ministerio para encubrir a nadie”.
El conservatismo solicitó un encuentro con el presidente Santos, sin la presencia de Vargas Lleras, e incluso se negaron a votar las facultades extraordinarias hasta tanto no fueran atendidos, lo que propició el aplazamiento de la Plenaria para la próxima semana. Mientras tanto, tras bambalinas, se habla de la inconformidad de las colectividades que acompañaron a Uribe —conservadores y la U—, ante el rol protagónico que ha adquirido el Partido Liberal en la administración de Santos con las leyes de víctimas y del primer empleo. Y fue precisamente el senador de esta colectividad Juan Fernando Cristo quien salió en defensa de Vargas Lleras: “Quienes estén pensando que pueden comer ministro están tacando burro. Que surjan problemas a última hora no obedece al proyecto en sí mismo, sino a otras circunstancias de la coyuntura política. Esta conspiración contra el Ministro del Interior termina afectando al Gobierno y la buena marcha de la agenda legislativa”.
Los puntos de la discordia
El literal E del artículo 17 del proyecto de ley, por medio de la cual se escinden unos ministerios, es el que tiene molestos a los conservadores. Allí se establece que el presidente podrá “crear, escindir y cambiar la naturaleza jurídica de establecimientos públicos y otras entidades u organismos administrativos del sector central de la administración pública”.
Los azules proponen que se especifiquen cuáles serían las entidades a reformar o liquidar, además de la creación de una comisión, integrada por nueve senadores y nueve representantes, que rendirá concepto previo sobre los decretos que expida el Gobierno en uso de dichas facultades extraordinarias. Asimismo, plantean que el personal que se requiere proveer para asumir las funciones de las entidades reformadas y la planta de la Fiscalía sean proveídas por los servidores públicos afectados laboralmente por la ley.