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De cara a las elecciones

La campaña empezó en forma y la prioridad para los partidos y parlamentarios es ahora el veredicto de las urnas.

20 de julio de 2013 - 04:00 p. m.
Los partidos y parlamentarios de la Unidad Nacional se mantendrán a la sombra del Gobierno para garantizar su reelección y la del presidente Santos. /Presidencia
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Con la instalación del último período legislativo se da la largada final del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y los diferentes partidos empiezan a establecer sus estrategias de cara a las próximas elecciones. Por eso, la prioridad para los congresistas no será propiamente su labor en el Capitolio, por el contrario, llegó el momento de buscar la reelección.

Pero hay nuevos ingredientes: la llegada del Centro Democrático, que encabeza Álvaro Uribe y amenaza con quitarles varias curules a los partidos Conservador y la U. Además, está la expectativa por lo que suceda con los diálogos de paz en La Habana, lo que podría traer a las Farc como un nuevo actor en la arena electoral. La izquierda plantea una gran coalición que parece no tener futuro y, en medio de ese tire y afloje de fuerzas de derecha, gobiernistas y de oposición, están los partidos minoritarios al filo de su extinción por el aumento en el umbral de votos.

La primera jugada la tiene lista el Partido de la U, que hará la proxima semana un retiro espiritual en Paipa (Boyacá), al que asistirá el presidente Santos. La idea es convertirse en el bastión de su eventual reelección y por esa vía obtener un mejor resultado en las elecciones al Congreso, con la ventaja que representa ser el partido de gobierno. Así lo plantea el presidente de la colectividad, el senador Aurelio Iragorri, quien ya considera a Uribe cosa del pasado.

“Nuestro jefe natural es el presidente Santos y vamos a apoyar su reelección, no es un tema de mermelada como dicen  opositores, de eso no hay, lo hacemos porque creemos que el país va por buen camino. En cuanto a Uribe,  hace rato está en la oposición”, afirmó Iragorri. Pese a estas declaraciones, saben que el uribismo les puede quitar cerca de ocho curules y algunos parlamentarios consultados plantean una operación avispa: cada uno buscando como garantizar su reelección, al lado del árbol de mejor sombra, el presupuesto.

Estrategia similar a la del Partido Liberal, que apuesta por la reelección. En la colectividad roja vienen trabajando para recuperar el título de la bancada mayoritaria y están en campaña desde que ingresaron a la Unidad Nacional, acogiendo las principales propuestas de Santos y arrogándose el eslogan de “Las ideas que gobiernan”. Hoy, señalan, ya cuentan con una lista de 40 candidatos con más de 30 mil votos y llegarán refuerzos: la exfiscal Viviane Morales, el exgobernador Horacio Serpa, el parlamentario andino Héctor Helí Rojas y el exsecuestrado Sigifredo López.

Según plantea el presidente del liberalismo, Simón Gaviria, “la llegada del uribismo no los afecta, porque los que se iban a ir ya no están”. Por el contrario, la idea es pescar en río revuelto en las regiones donde se enfrentan la U, el Centro Democrático y los conservadores, para posicionar sus candidatos y dejar que “se maten solos”.

El Partido Conservador le prende una vela a cada santo. Se reúnen con el expresidente Uribe, pero se mantienen en la Unidad Nacional. Su presidente, Ómar Yepes Alzate, afirma que defenderán los temas de familia, seguridad y propiedad, y esperan mantener la representación que tienen hoy en el Congreso. Sin embargo, los parlamentarios saben que esta es una de las elecciones más difíciles en los últimos tiempos.

Un congresista le reconoció a El Espectador que en la era Uribe eran protagonistas y que hoy son los invitados de la última fila en la Unidad Nacional. Por eso, desde ya, cada parlamentario está en campaña con la ventaja que “la mayor parte de la bancada ha sido reelegida y el partido siempre da buenos resultados en las regiones”.

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En la izquierda el panorama es menos claro. El Polo Democrático está diezmado, más de la mitad de su bancada se encuentra en disidencia y el reto para las próximas elecciones es superar los 450 mil votos para mantener la personería jurídica. Su lista no tiene grandes nombres que representen respaldo en las urnas y dependen en gran medida de los resultados de su senador estrella Jorge Robledo.

Su presidenta, Clara López Obregón, está recorriendo el país promoviendo su campaña a la Presidencia que, a la larga, serviría para arrastrar la votación de la lista al Congreso. Han hecho llamados a la unidad de la izquierda en torno al Polo Democrático, pero también han tomado la decisión de expulsar a los parlamentarios que respaldan otras vertientes.

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Cambio Radical, lo reconocen los parlamentarios, “está hecho un caos”. Desde hace meses están buscando presidente y su jefe natural, Germán Vargas, se enfocará en trabajar en la plataforma para la reelección de Santos a través de la Fundación Buen Gobierno. De ser una de las colectividades más fuertes, hoy el fantasma del umbral la tiene cerca de perder la personería y podría optar por establecer una alianza con el Partido Liberal o la U. Por ahora la decisión es medirse en las urnas, pero las encuestas internas dicen que en el mejor de los casos sacarían tres senadores.

Partido Verde, Opción Ciudadana, Mira, Progresistas y ahora la Unión Patriótica tienen como principal enemigo el umbral de votos. El Gobierno quiere  lanzarles desde este 20 de julio un salvavidas: una ley para que puedan establecer alianzas y de forma conjunta superar el número de votos exigido. Si se tratara de simple supervivencia, los acuerdos serían fáciles, pero las diferencias ideológicas y programáticas son evidentes.

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El ajedrez electoral plantea retos importantes. Santos busca mantener la solidez de la Unidad Nacional para cabalgar hacia su reelección, con un enemigo del cual no está por verse su potencial electoral —el Centro Democrático—. La izquierda tratando de mantenerse vigente ante la amenaza del umbral y las minorías buscando acuerdos de supervivencia.

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