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El abstencionismo y su crudo desenlace

Es de Perogrullo determinar que la principal razón del abstencionismo electoral es la corrupción administrativa; el análisis posterior de cada elección es el mismo:

24 de octubre de 2009 - 03:58 p. m.
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¡Ganó el abstencionismo! Hoy el fenómeno alcanza el 58% del censo electoral, es decir, 16’820.000 personas dejan de ejercer su derecho político de elegir, consagrado en el Artículo 40 de la Constitución, y si agregamos que el 75% del pueblo no pertenece a ningún partido o movimiento político, el panorama de legitimidad, representatividad y participación resulta desolador.

El votar es por excelencia el derecho humano y político más importante sobre el planeta Tierra. Les permite a los ciudadanos, además de obtener una representación en las corporaciones públicas y en los cargos uninominales, participar activamente en las decisiones que sobre institucionalidad sostiene el Estado Social de Derecho; no hacerlo implica dejar en unos pocos la responsabilidad de conformación, alejándose prontamente en un debate posterior.

El tema resulta más apremiante, cuando se extrae que el motivo rey por el cual la mayoría de la ciudadanía se aleja de las urnas, es precisamente el mismo que lo protege y perdura cuando no se vota; ser elegido senador o representante a la Cámara debe estar precedido de una votación representativa y copiosa que legitime la actividad del congresista como vocero de una inmensa comunidad. No estar antecedido de un enorme apoyo, sepulta las ilusiones y las esperanzas de un pueblo apurado en que se dé solución a sus problemas diarios.

En estos albores del siglo XXI, la acción de las mujeres y los jóvenes en intervenir en política es perspectiva de buenos vientos democráticos. Votar en un sentido u otro es la misión de la ciudadanía en los comicios que se van a adelantar en el próximo mes de marzo, desplegarlo de manera libre y a conciencia será motivo de encomio y agradecimiento de las futuras generaciones.

El 15 de marzo de 2010 queremos ver en los titulares de prensa: “En Colombia ¡ganó la democracia y se desplomó el abstencionismo!” y muy seguramente se empiece a dar sana sepultura a la corrupción cuando en bandada se exija el ejercicio decoroso de un político electo.

*Abogado especialista en Derecho Penal y Electoral.

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