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El comienzo de Daniel Quintero: entre aciertos, tropiezos y aprendizaje

Para los analistas, el primer error del alcalde de Medellín fue nombrar un gabinete enteramente joven y técnico. Este, a su juicio, demostró improvisación bajo su propio liderazgo, con situaciones como la contingencia ambiental.

14 de abril de 2020 - 06:00 a. m.
Daniel Quintero fue elegido por el movimiento Independientes, con más de 303.000 votos. / Archivo particular
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La elección de Daniel Quintero como alcalde de Medellín, que significó la derrota del uribismo en uno de sus principales bastiones del país, trajo consigo mayor expectativa sobre su gobierno que la que hubiese tenido Alfredo Ramos o Santiago Gómez, sus rivales en las urnas. No era la primera vez que Quintero incursionaba electoralmente (primero lo intentó en el Concejo de Medellín, luego por la Cámara por Bogotá), y su participación en la campaña por llegar a La Alpujarra dejó el beneficio de la duda a quienes lo criticaron por su pasado político en los partidos Conservador, Liberal y Alianza Verde, sin dejar de lado que se presentó a los comicios de 2019 por Independientes, un movimiento significativo de ciudadanos.

Por eso, para los electores que confiaron en él, esa premisa de la independencia era un imperativo en su mandato. Cumplidos los primeros cien días, la percepción es otra, por lo menos desde el análisis político. “Empezamos a ver unas lógicas parecidas a las de la política tradicional. Por ejemplo, le dio Telemedellín a Luis Pérez”, dijo Néstor Julián Restrepo, doctor en Política y Comunicación, aludiendo al nombramiento de Mabel López, que venía de trabajar con el exgobernador en Teleantioquia.

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Centrándonos en el caso particular de López, pese a su experiencia en medios, ha levantado polvaredas por decisiones mal acogidas por el público, como el cambio de logotipo y eslogan, que al final de cuentas se conservó (se cambió el logotipo y se mantuvo el “Aquí te ves”). O la polémica por llevar el equipo de noticias a un hotel cinco estrellas, para que presentadores, reporteros, camarógrafos y demás colaboradores continuaran trabajando sin poner en peligro a sus familias durante la actual cuarentena. El alcalde la desautorizó y pidió revertir dicho contrato.

“Quintero falla mucho en la coordinación de su propio gabinete. Los funcionarios salen a tomar decisiones apresuradas que les terminan costando en términos de comunicación de gobierno, generando un malestar en la ciudadanía”, explicó Pedro Piedrahíta, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Medellín, sobre el caso particular mencionado y que no es el único. Aunque estos hechos han pasado en el período de arranque, el nombramiento del gabinete, que comunicó casi el mismo día de su posesión, trajo grandes interrogantes por parte de distintos sectores. “Hubo salidas en falso en la Secretaría de Educación, Sapiencia, Fiesta del Libro. Voces en principio le dijeron que no se podían designar, pero no fueron escuchados y eso demuestra improvisación”, recalcó Piedrahíta. y Restrepo lo complementó: “Fueron errores de índole comunicacionales que se fueron a la parte política”.

Así mismo, sobre el equipo de gobierno pesa una percepción generalizada de que los funcionarios son jóvenes sin experiencia en lo público y la gestión de recursos, lo que, a juicio de Piedrahíta, implica improvisación. “Quintero está en una mezcla entre cogerle la idea a gobernar con un grupo joven vs. tratar de mantener un equilibrio con las clases políticas tradicionales”, complementa Restrepo.

Por eso, situaciones como las ocurridas en la Universidad de Antioquia (U. de A.) y la Universidad Nacional en el marco del paro nacional, en las que unos le pedían control dentro de las instituciones y los estudiantes exigían el no ingreso del Esmad, se salieron de control. “Lo que pasó allí generó una caída de su reputación, porque a él lo eligió una masa hastiada de las formas autoritarias de la seguridad democrática de pasados mandatos. Respondió con una medida de fuerza en el epicentro de la civilidad y los derechos humanos, que es la U. de A.”, dijo Carlos Arias, experto en Comunicación Política.

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Y en esto concuerdan los ya mencionados analistas: malas decisiones con un gran costo político. “Su estrategia de seguridad es más de lo mismo y eso ha decepcionado a muchos sectores que lo apoyaron. Continúa con el enfoque de mano dura, que es más el perfil de su secretario de Seguridad —el general (r) José Acevedo—, pero eso no fue lo que planteó en campaña. La seguridad inteligente, de la que habló, debe ir más allá de los elementos técnicos y tecnológicos coercitivos”, apuntó Piedrahíta, también máster en Seguridad y Defensa.

El tema de la tecnología, área de conocimiento y experiencia de Quintero con su empresa Intrasoft y su paso por el Viceministerio de las TIC, fue su plus en la contienda electoral. La idea de convertir a Medellín en un “valle del software”, como elemento para tecnificar a la población y generar más empleo, a los ojos de Restrepo, no es algo tangible. “No ha sabido decantar la idea en una ciudad con altos índices de informalidad. Siento que es lo mismo que pasa con la economía naranja de Duque”.

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Igualmente, de hechos coyunturales se cuenta el manejo que le dio a la contingencia ambiental de Medellín. Las decisiones, según algunos ciudadanos, se tomaron de forma “desorganizada”, generando confusión. Incluso, activistas ambientales le criticaron que pidiera estudios distintos al que hace el Sistema de Alertas Tempranas (Siata) sobre la calidad del aire, considerándolo un gasto innecesario y, a la vez, un cuestionamiento del trabajo serio que viene haciendo esa entidad con el apoyo de Isagén, la Alcaldía, EPM y el Área Metropolitana.

Entre otras cosas, Piedrahíta aplaude, por ejemplo, la capacidad de gestión que ha demostrado en estos primeros meses con la asignación de recursos nacionales para comenzar el Metro de la 80 y ahora, en medio de la crisis por el COVID-19, la puesta en marcha para reactivar la Clínica de Saludcoop, que estuvo casi dos años abandonada. Con buenos ojos se ve el papel que está desempeñando Quintero con el manejo del coronavirus, aunque la percepción es que está en una tónica más de reaccionar que de anticipar, y que el liderazgo del gobernador Aníbal Gaviria lo ha opacado.

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La incógnita está puesta en qué va a pasar tras superar esta circunstancia excepcional, cuál será la agenda de Quintero (impuesta por él y no por una serie de fórmulas para responder a la coyuntura del momento), cómo reenfocará sus comunicaciones para que ayuden a la sinergia de su equipo de trabajo, al igual que si será necesaria la salida de algunos funcionarios para equilibrar juventud con experiencia en lo público y lo político.

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Por último, la concepción es que el alcalde debe enfocar sus energías en generar incidencia en Medellín, especialmente en redes sociales, que es donde más sobreexposición está teniendo, según el análisis de Carlos Arias. “No es dejar de aparecer, sino tener un propósito con una oportunidad para comunicar algo relevante. Lo debe de hacer por más de que sus pretensiones abarquen el país entero, tal cual lo ha demostrado, por ejemplo, con la idea de una asamblea constituyente”, recalcó.

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