Pese a que la Corte Constitucional no se ha pronunciado sobre la suerte del referendo que busca la segunda reelección del presidente Álvaro Uribe, los promotores de la iniciativa popular, adelantándose a los hechos, solicitaron la reducción del censo electoral, pues el paso por las urnas es la última prueba de fuego que debe superar la iniciativa.
Para que un referendo alcance el umbral, después de su paso por el Congreso de la República y por la Corte Constitucional, debe ser votado por la cuarta parte de los colombianos que componen el censo electoral, es decir, que entre más personas integren el censo, la iniciativa popular necesita más votos.
Tras conocer que el censo de la Registraduría Nacional, al 23 de diciembre, es de 29’882.147 personas y que por lo tanto la iniciativa necesitaría más de 7,4 millones de sufragios, Carlos Alberto Jaramillo, presidente de la asociación Colombia Primero y promotor del referendo, instauró ayer un derecho de petición al registrador Carlos Ariel Sánchez para que tome medidas con el fin de que salgan del conteo los supuestos dos millones de colombianos fallecidos. Jaramillo dice estar seguro de que la iniciativa superaría generosamente los votos que requiere y asegura que el único interés de su acción es saber realmente cuántos somos.
Sobre esta petición, el registrado nacional, Carlos Ariel Sánchez, anunció que a partir del primero de enero se empezarán sacar del censo los 1,6 millones de muertos que, según sus reportes, están hoy incluidos
En contraste, sectores de la oposición le han apostado a que el referendo se hunde en las urnas. Al revisar las votaciones anteriores queda en evidencia que se trata de un umbral difícil de alcanzar: en 2006 Álvaro Uribe fue elegido como Presidente de la República con 7’397.835 votos, la participación más alta que un mandatario ha alcanzado en la historia. Para el período 2002-2006 Uribe alcanzó 5’862.655 votos.
Sin embargo, Patricia Muñoz, directora del programa de mercadeo de política y opinión pública de la Universidad Javeriana, asegura que las elecciones presidenciales sólo resultan comparables con otras de la misma naturaleza. “Las condiciones del referendo implican una serie de condiciones que no garantizan el mismo apoyo de unos comicios presidenciales. Depende del nivel de conocimiento del mecanismo, de la motivación para participar y del trabajo previo”, agregó.
Por su parte, el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia, defiende la tesis de que “debido a la naturaleza variable del censo, para cada certamen electoral debe ser adoptado uno nuevo”.