“Candidaturas tempranas”. Ese es el nombre que la Dirección Nacional del Partido Liberal le dio al proceso que se cerró este viernes, mediante el cual se buscaba “estimular” las aspiraciones de todos aquellos que querían convertirse en candidatos oficiales de la colectividad para las elecciones de octubre de 2011. Según la Resolución 2592, del pasado 3 de noviembre, que reglamentó dicho proceso, la idea es que los candidatos “dispongan de más tiempo para organizar la campaña electoral, promover la candidatura, presentar el plan de gobierno y desarrollar la labor proselitista en los términos de la ley”.
Hasta allí, bien se puede decir que se trata de una jugada estratégica del liberalismo de madrugarle a la puja electoral del año entrante. Sólo que en lo que tiene que ver con Bogotá, algunos de quienes estaban cavilando sus propias postulaciones aseguran que el decreto en mención fue hecho a la medida de David Luna, el ex representante a la Cámara que desde hace dos semanas ya había radicado su inscripción, que se encuentra en campaña y que el mismo presidente del Directorio Liberal bogotano, senador Juan Manuel Galán, respalda.
El meollo del asunto es que la resolución estipula que sólo podrán inscribirse como candidatos a la Alcaldía de la capital quienes presenten un respaldo por escrito de por lo menos el 70% de los miembros del Directorio Distrital. Y la gran realidad es que así, Luna lleva la delantera porque Galán, Jorge Durán Silva, el concejal Pablo Salamanca y casi todos los 20 miembros del Directorio, están con él. Este viernes, al cierre de esta edición, sus rivales en la postulación eran Jaime Pulido, de las organizaciones sociales, y Luis Carvajal, catedrático y ex viceministro de Educación, quien disiente de la manera como se ha manejado el liberalismo durante los últimos años.
“Yo confío en que se respeten y se cumplan los estatutos del Partido, que ordenan que haya una consulta”, señaló Carvajal, agregando que si bien Luna tiene méritos, no puede ser escogido por aclamación, como, según dijo, lo insinuó recientemente Juan Manuel Galán, y porque además en los últimos 20 años sólo ha estado en las filas rojas unos meses. “No soy uribista, soy liberal. El derecho a disentir es un derecho liberal”, agregó Carvajal, refiriéndose a los señalamientos que le hacen algunos de seguir lo lineamientos del ex presidente Álvaro Uribe Vélez.
Ante tales dudas, Luna dijo que las reglas estaban establecidas desde hace un mes y sobre su supuesto liberalismo espontáneo enfatizó: “Que recuerde el doctor Carvajal que yo fui presidente de una Junta de Acción Comunal, edil y concejal a nombre del Partido Liberal, y llegué al Congreso por un movimiento ciudadano, pero cuando el doctor Rafael Pardo fue candidato a la Presidencia y asumió las riendas de la colectividad, lo acompañé. De manera que historia sí hay”.
El vicepresidente del Directorio Distrital, Álvaro Herrera, debe enviar a la Dirección del Partido la relación de inscritos, que irá luego al Veedor Nacional y finalmente al director del Partido, Rafael Pardo, quien “analizará las postulaciones, consultará a la bancada y solicitará la opinión de los dirigentes que estime conveniente, con el fin de tener los elementos de juicio para tomar la decisión que más convenga a los intereses del Partido”.
Como están las cosas, es casi imposible que un partido político obtenga el codiciado cargo —el segundo más importante del país, con un presupuesto de $19 billones— sin hacer algún tipo de alianza con otros. Y entre los pesos pesados que aspiran también suenan Enrique Peñalosa (Partido Verde), Carlos F. Galán (Cambio Radical), Gustavo Petro y hasta el ex presidente Álvaro Uribe (de la U).